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Los sonidos del silencio que suenan en Müller

La seccional Quinta ha sido terreno liberado por los gobernantes a las miserias de sus punteros. Y sin otra solución que el clientelismo, de la pobreza se pasó a algo peor: la miseria.

24 de mayo de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Los sonidos del silencio que suenan en Müller

Los sonidos del silencio comenzaron a escucharse en un sector de la ciudad de Córdoba que, como admitió días atrás el gobernador Juan Schiaretti, tiene al narco ocupando espacios que el Estado abandonó, con todo lo que eso significa. Son los sonidos silenciosos que muchos no quisieron escuchar hace varios años, o que escucharon pero dejaron pasar en razón de intereses sordos a las necesidades de los demás. El sonido más silencioso de todos en esta zona de la ciudad siempre ha sido la pobreza. La seccional Quinta ha sido –lo señalamos en varias ocasiones desde las páginas de este diario– terreno liberado por los gobernantes de turno a las miserias de sus punteros políticos. Y sin otra solución para la pobreza que el clientelismo, de aquel sonido silencioso de la pobreza se pasó a otro peor: el de la miseria.Nadie quiso escuchar el "grito" apagado de pobres y miserables mientras, apenas unos años atrás, gran parte de la Argentina crecía "a tasas chinas". Ignorados por casi todos, muchos pobres y miserables se aferraron a lo único que se les ofreció. Los narcotraficantes se adueñaron del territorio, de la vida y de la muerte, de los sueños y de las esperanzas de los chicos, y el peor de los silencios estalló. Desde hace años, no pasa semana en la seccional Quinta, en los barrios Müller o Maldonado, en la que un niño, un adolescente o un joven muera por un hecho relacionado con el narcotráfico. Mueren en medio de un tiroteo; o por un ajuste de cuentas; o en un asalto; o por sobredosis. Y sus madres y padres van muriendo en cuotas con ellos.Tuvo que venir un cura, de una familia que en el pasado también padeció este tipo de silencio, para escuchar. Hace siete años que el padre Mariano Oberlin escucha y atiende todos estos silencios y los hace oración. Con ello, cumple con creces con su vocación. Resta ahora que las autoridades políticas cumplan con las suyas.