Los baches en las políticas públicas para la juventud
Un “e-book“ de estudiantes y expertos de la UNC revela carencias en salud mental, empleo y en la atención de la violencia y las adicciones.
"Sentimos que hay una vacancia en las políticas públicas nacionales, provinciales y municipales, que dejan vastas zonas sin atender. Los jóvenes suelen ser mirados como personas que reciben dádivas, objetos, dinero, pero no como sujetos de derecho con potencial de hacer por sí mismos", explica Gloria Borioli, licenciada en Letras Modernas, magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea. Ella es una de las compiladoras junto Margarita Barrón, doctora en Medicina, del e-book Jóvenes cordobeses: de los márgenes al empoderamiento. Reflexiones sobre políticas (públicas). La publicación, de acceso gratuito, nació en el Taller de Políticas Públicas de Juventud de la Escuela de Ciencias de la Educación, de la UNC. El libro recoge las voces de alumnos de la cátedra y las de expertos en temas relacionados con la juventud. "Los Estados no siempre contestan. O contestan poco. O contestan oblicua, resbaladiza y dilatoriamente", se plantea en el prefacio. "El Código de Faltas, la pobreza, la trata de personas y la violencia son significantes de la marginación de vastos sectores de chicos y chicas desafiliados o excluidos. Jóvenes de pueblos originarios atravesados por conflictos identitarios y por escollos lingüísticos, jóvenes que trafican para ganarse la vida, jóvenes que intentan uno y otro empleo pero que no pueden sostenerse por falta de habilidades sociales: jóvenes, en suma, no solo vulnerables, sino también vulnerados, que crecen en una sociedad violenta e irrespetuosa", agrega. Dentro de las urgencias o "zonas de vacancia" de las políticas públicas se observan, entre otras, las relacionadas con la salud mental, con el narcotráfico, con la violencia y la empleabilidad. Salud mental. "Con la desmanicomialización, los jóvenes que necesitan asistencia psiquiátrica quedan en la calle y a veces el profesional los manda a su casa y en su familia es donde está el foco de su dolor. Son chicos que no tienen asilo", puntualiza Borioli. Narcotráfico. "La movida es tan compleja entre el poder político, el poder judicial y el poder policial que, evidentemente, hay alguien a quien le conviene que esas redes no se desmonten. En esas redes van las vidas de nuestros chicos", subraya. Empleabilidad. El libro toma como ejemplo el Plan Primer Paso, de la Provincia, y programas similares del Conurbano Bonaerense. Experiencias recogidas en investigaciones de la Universidad de La Matanza. "Los jóvenes entran a trabajar en fábricas que los capacitan pero cuando están capacitados, no los toman porque son portadores de rostro, porque tienen una estética capilar o vestimenta determinada o también, dicen los posibles empleadores, porque las hablas son periféricas. Se transforma, en definitiva, en una trampa, porque hay una posibilidad laboral que se les niega", dice la especialista. Violencia de género. La publicación aborda las carencias para los casos de violencia, de abuso sexual a chicos y jóvenes. En este sentido, dice, existe deficiencia en la red de establecimientos asistenciales, que impiden conocer el historial del joven que declara una situación lesiva. Esfuerzos de la comunidad El trabajo revela que son numerosas las instituciones barriales, las organizaciones civiles y los individuos que se encargan de trabajar en los sectores desatendidos por el Estado. "He conocido gente admirable, de esfuerzos aislados. También veo instituciones (…). Estoy en un club de fútbol desde hace seis años en el que hemos favorecido cambios con el acompañamiento de la familia, en donde encontramos una respuesta desde el afecto", indica Manuel Ruiz, profesor de Educación Física, y colaborador en el e-book . El libro presenta experiencias posibles de replicar en otros ámbitos, poblaciones y con otros liderazgos."Las vacancias son los lugares que el Estado no cubre. Pero muchas de esas vacancias son ocupadas por la comunidad, por individuos o instituciones chicas con ganas de mejorar la forma de vida de todos", plantea Borioli. Y sigue: "Pero no llegan a todos los jóvenes como sujetos de derecho. Es un enunciado que vale sólo para algunos".Para Carina Correa, editora del e-book , los jóvenes están interesados en hablar, en proponer. "Hay que escuchar a los jóvenes y construir entre todos. Ahí se necesita la capacidad de los adultos de resolver. Circulan estereotipos como que a los jóvenes no les importa nada. Yo creo que les importan muchas cosas, pero no pueden decirlas, no tienen el contexto", opina.Borioli considera que el Estado no logra contener las necesidades de la juventud. "Las políticas públicas dejan gente afuera y hay muchos que se caen por estas redes que no alcanzan a dar satisfacción. Hay chicos desatendidos, a los que el Estado, los adultos, les han robado el futuro, les han robado la promesa, la posibilidad de vivir mirando para adelante, la ilusión. Por otro lado, vimos las acciones de agrupaciones, el barrio, el club, la escuela", insiste la especialista.

