Lo que menos se dona es lo que más se necesita
Una sociedad solidaria es aquella en la que sus miembros trabajan en pos del bien común, sin esperar nada a cambio.
Los seres humanos podemos ser solidarios o no según la interpretación del concepto. En general, las catástrofes suelen ser el termómetro que se utiliza para medir la solidaridad de una sociedad, pero ¿es la única vara? En la Argentina sobran los ejemplos de respuestas masivas de adhesión circunstancial a los problemas de los otros. Las inundaciones, las sequías, los terremotos u otras calamidades colectivas suelen desatar oleadas de solidaridad en nuestro país. Es una muestra de la capacidad de los seres humanos de ponerse en el lugar del otro.Pero en un sentido más amplio, una sociedad solidaria es aquella en la que sus miembros –cada día y sin mediar circunstancias extraordinarias– trabajan en pos del bien común, están atentos a las necesidades de los demás, son capaces de trascender el pequeño mundo individual y ofrecen sin esperar nada a cambio.Donar bienes materiales o realizar aportes monetarios a organizaciones del tercer sector suele ser necesario, pero donar tiempo, un bien escaso, lo es aún más. Se sabe que las actividades de voluntariado permanente sostienen proyectos humanitarios. Así, ser solidario es más que un compromiso con una causa o con un semejante y nada tiene que ver con regalar lo que nos sobra. Ser solidario es aportar lo que se tiene y lo que se quiere, mucho o poco, para transformar la realidad y convertir al mundo en un lugar más habitable. Ser solidario es una forma de ser humano.

