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Lo que Estela puede enseñarle a Boudou

Sería un buen ejercicio de campo que Amado Boudou visitara la casa de Estela. Allí no se cocina colita de cuadril ni lomito de atún. Laura González.

07 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Lo que Estela puede enseñarle a Boudou

Estela no puede creer que en la familia para la que trabaja tiren la comida que sobra. Ella cuida los dos chicos de la familia, organiza la casa y cocina al mediodía. Pero nadie ahí come lo que sobró del día anterior y eso va al tacho de la basura. Estela cobra 1.200 pesos al mes y tiene bien claras las cuentas: "Con mi sueldo, el año pasado comprábamos toda la comida del mes y pagaba la cuota de la moto, de 450 pesos; ahora a la moto yo no la puedo pagar y hasta hay cosas para comer que no me alcanzan con esa plata". Estela vive con su esposo en una casita heredada de sus suegros. No recibió aumento salarial en todo el año. Necesita la moto para trabajar, así que sus tres hijos le prometieron darle 50 pesos al mes. Agregó otro trabajito por horas y alguna ayuda extra del marido, que no tiene buena salud y por eso sus ingresos son siempre variables.Sería un buen ejercicio de trabajo de campo que Amado Boudou visitara un rato la casa de Estela. Allí no se cocina colita de cuadril, ni lomito de atún, ni patitas de pollo congeladas. Un poco de molida común, disfrazada con zanahoria picada bien finito y trigo burgol para que hagan más bulto. "Mi marido se da cuenta pero no dice nada; el año pasado pagaba siete la molida y hoy no baja de 19", se lamenta.No hay ninguna posibilidad de que la suba de los alimentos diferencie, en su impacto, a los ricos de los que no lo son –como teorizó la semana pasada el ministro de Economía– sino todo lo contrario. La harina subió 40 por ciento en un año, la carne más del ciento por ciento promedio, los fideos 50 y la yerba 30 por ciento. Lo único más o menos quieto es el aceite –con precio regulado– y algunas verduras.Trabajo de la Nación no determinó todavía ningún aumento para el personal doméstico (el último fue en diciembre de 2009), así que Estela no goza de la suba promedio del 25 por ciento que recibieron los trabajadores protegidos por convenios colectivos. Aun con precios tergiversados y subvaluados, la canasta básica total, que mide la línea de pobreza, aumentó 15,9 por ciento en los últimos 12 meses, según el Instituto de Estadística y Censos. La canasta alimentaria, que mide la línea de pobreza, trepó 20,3 por ciento: el triple de la inflación oficial interanual que mide el Indec. Si se buscan mediciones privadas, los alimentos subieron más del 40 por ciento.Para Estela, la cuenta es simple. Sin saber de estadísticas, ni de impuesto inflacionario, ni de las insólitas teorías económicas que Boudou pueda haber aprendido en el Cema, hace un año paraba la olla en su casa con 850 pesos y, hoy, 1.200 casi que no le alcanzan.