Lo que el fuego destruyó y no se limpió
Se calcula que la mitad del millón de pinos que los huracanes de 2012 voltearon en Calamuchita no fueron levantados. Eso agravó los incendios de hace un año.
Una cuestión derivada de los últimos grandes incendios que no se resolvió es la de los desperdicios y la madera quemada que quedó esparcida. Es material combustible que representa un serio riesgo para agravar incendios. Se calcula que la mitad del millón de pinos que los huracanes de 2012 voltearon en Calamuchita no fueron levantados. Eso agravó los incendios de hace un año. Y de los 11 millones de pinos quemados en 2013, más de la mitad no fue retirada. Y ese material seco incrementa los riesgos por varios años. Para el agrónomo Esteban Zupán, el volumen de lo quemado supera largamente la capacidad de los aserraderos para procesar la madera. "No hay maquinarias para procesar eso rápido, que dé tiempo de aprovecharlo antes de que deje de ser útil", consignó.No se trata sólo de troncos: hay toneladas de ramas y desechos por el suelo, que pueden ser nafta para futuras chispas.Muchos campos forestados han sido limpiados tras esos siniestros y son habitualmente mantenidos con raleos y calles cortafuegos. Pero más de la mitad no tiene ningún mantenimiento por parte de sus dueños, que no los explotan para extraer madera. Hasta ahora, el Estado no los controla ni exige con éxito los mínimos requerimientos para evitar riesgos. Y cuando el fuego avanza, ya no distingue entre campos bien y mal cuidados.

