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Lo poco que les dejaron a Jimena y a Ernesto

El arrebato, el asalto, el miedo al entrar el auto o el no poder llevar a los chicos a la plaza por la inseguridad. Esas son las preocupaciones centrales de los cordobeses.

17 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Lo poco que les dejaron a Jimena y a Ernesto

Ernesto y Jimena son dueños de un comercio dedicado al diseño y la impresión digital, en un barrio al noroeste de la ciudad de Córdoba. Ella abre a la mañana, hasta las 13 y retoman los dos desde las 16. El martes pasado, a la hora de la siesta, les barretearon la puerta y les llevaron prácticamente todo. Les quedó una máquina grande, que les permite seguir trabajando un poco."Ahora cerramos a la mañana, nos quedamos con esa inseguridad y desconfianza hacia todo el que entra", alerta Jimena.No hicieron la denuncia policial y piden no dar precisiones de la dirección, por temor a que les vayan a buscar esa única máquina que les quedó. "Hay que seguir trabajando", dice ella.El terror de ser arrebatado en la calle; el pánico de que una moto te arranque la mochila y te lastime; de que guardes el auto y cuatro tipos encañonen a tus hijos. A cada paso La imposibilidad de ir al quiosco de la esquina a las 7 de la tarde; el decir que no a una cena para no tener que llegar a medianoche a tu casa; el llamarle al vecino para que te vigile cuando entrás; el organizarte con tres de tu cuadra para ir a tomar el colectivo a las 7.El corazón en la boca porque tu hijo sale tarde de clase en Ciudad Universitaria; el mirar con pánico cuando alguien golpea tu puerta; la decisión de no llevar más a los chicos a la plaza; el gastar cada vez más plata en alarmas, rondín y un arma también, porque si tocan a mi hija lo mato y no me importa nada.El apagar la televisión pensando en cuándo eso te va a tocar a vos; el irte a dormir temiendo que podés despertarte encañonado; el no animarse a salir de paseo a las Sierras para que no te desvalijen; el rezar para que si te desvalijan no estés en casa.La angustia permanente. El ruido que alerta. La reja eterna.Esa es la principal preocupación de los cordobeses, según una encuesta que La Voz del Interior publicó el domingo pasado, rea­li­zada por el Icda, la Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Córdoba, entre vecinos de Capital. El miedo más extendido Un 32 por ciento coincidió en que la inseguridad y la delincuencia son su principal preocupación, muy lejos del segundo lugar, que se lo llevó la mala calidad de los servicios públicos, con un 17 por ciento.Recién en el puesto número 11, con el dos por ciento, figura la pobreza, y en el 12, con el 1,2 por ciento, la crisis económica.El desamparo es peor todavía cuando se advierte que los vecinos no encuentran contención en las instituciones.La percepción de la inacción de la Policía se acentúa cada vez más, al punto que se reclama la Gendarmería nacional, esperando que la presencia de esos uniformes disuada al delincuente.Según el Barómetro de la Deuda Social Argentina que elabora la Universidad Católica Argentina, el 27 por ciento sufrió un hecho de delincuencia y un cinco por ciento, uno de violencia.De 2004 a esta parte, los indicadores vienen en ascenso, a contramano de la bonanza que caracterizó a muchos de esos años. Quizá incida la desigualdad. Quizá la explicación haga eje exclusivo en el avance de la drogadicción y el narcotráfico: plata rápida, que se consiga rápido y se consuma en un suspiro, para empezar otra vez.