Salud. Llega al país una terapia innovadora para gliomas cerebrales que mejora la calidad de vida del paciente
Se trata de la droga Vorasidenib, que actúa inhbiendo enzimas con mutacionesen pacientes diagnosticados con tumores de bajo grado y que ya fueron intervenidos quirúrgicamente.
El laboratorio francés Servier anunció la disponibilidad en nuestro país de la droga Vorasidenib, un inhibidor de las enzimas IDH1 e IDH2 mutadas, en pacientes diagnosticados con glioma difuso de bajo grado que han sido sometidos a una intervención quirúrgica previa.
Según explicaron en una rueda de prensa en Buenos Aires, se trata de la primera innovación en el tratamiento de este tipo de gliomas en 20 años, lo que marca no solo un avance médico y científico para este tipo de tumor cerebral, sino que también ofrece una nueva perspectiva para los pacientes.
El medicamento cuya denominación comercial es Voranigo, está indicado para el tratamiento del astrocitoma u oligodendroglioma de grado 2 portador de una mutación susceptible de isocitrato deshidrogenasa 1 o la isocitrato-deshidrogenasa 2 (IDH1 o IDH2), en adultos y pacientes pediátricos a partir de 12 años de edad, después de una intervención quirúrgica.
El nuevo medicamento actúa bloqueando las enzimas IDH1 e IDH2 mutadas, responsables de la producción de sustancias que estimulan el crecimiento de las células tumorales.
La aprobación de Anmat se basó en los resultados del ensayo clínico Índigo, que demostró la eficacia y seguridad de Vorasidenib como terapia dirigida en el tratamiento de este tipo de gliomas.
“El estudio indicó una reducción del 61% en el riesgo de progresión de la enfermedad y en el volumen del tumor. Estos resultados contribuyen a aumentar el tiempo de vida de los pacientes hasta futuras intervenciones terapéuticas”, expresó Elías Ortega Chahla, oncólogo de staff de la Unidad de Neuroncología del Instituto Ángel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires y miembro del Grupo Argentino de Investigación de Neuroncología (Gaino).
Según el estudio, la sobrevida libre de progresión tuvo una mediana de 27,7 meses en el grupo al que se le administró Vorasidenib, en comparación con los 11,1 meses del grupo de placebo.
Aunque crece más lentamente, el glioma de bajo grado puede evolucionar hacia tumores más agresivos con el tiempo. “Hasta hoy las opciones de tratamiento se limitaban a la cirugía, radioterapia y quimioterapia. La llegada del Vorasidenib cambia esta realidad, aportando un tratamiento específico y personalizado para pacientes con mutaciones en IDH, posibilitando una supervivencia con mayor calidad”, destacaron desde el laboratorio.
De esta manera, gracias a su eficacia clínica, la nueva droga ofrece una nueva ventana terapéutica que permite postergar el uso de terapias convencionales (quimioterapia y radioterapia), reduciendo la carga de toxicidad para el paciente en las primeras etapas de la enfermedad.
"El glioma es el tumor más común del cerebro y una vez identificado, el tratamiento comienza con la cirugía, intentando extirpar lo máximo posible de una manera segura. Esto dependerá del tamaño y la ubicación del tumor. Los síntomas pueden variar entre los pacientes, ya que ocurren por la presencia del tumor en el cerebro, alterando le función del área afectada", dijo el neuroncólogo.

"El glioma es un tipo de cáncer con características muy particulares. Afecta con frecuencia a personas de entre 30 y 40 años, en una etapa crucial de sus vidas. La aparición de nuevos tratamientos dirigidos abre una puerta a la esperanza para los pacientes y sus familias. Estamos ante un verdadero cambio de paradigma tras casi 25 años sin avances significativos", señaló Ortega Chahla.
Por su parte, el oncólogo español Juan Manuel Sepúlveda, explicó que los tratamientos con quimioterapia y rayos para este tipo de tumores son muy exitosas, pero a la vez son también muy tóxicas.
"El paciente se expone a un riesgo de envejecimiento cerebral debido a estos tratamientos. Por eso esta alternativa por vía del Vorasidenib mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes, sin que se observen casi efectos secundarios", expresó.
Campaña de concientización
En sintonía con la disponibilidad de Vorasidenib en nuestro país, el laboratorio Servier lanzó una campaña de concienciación para transformar la realidad de los pacientes con tumores cerebrales.
La campaña se denomina "Esto es un Glioma" e incluye una activación digital en redes sociales con la colaboración de voces expertas para “llevar la conversación al espacio público, derribando estigmas y fomentando una comunidad de apoyo informada”.
“Esta iniciativa surge en un momento de transformación para la neuroncología, buscando que el paciente y su entorno cuenten con información clara sobre los síntomas, el diagnóstico molecular y las nuevas perspectivas terapéuticas”, explicó María Laura Bello, directora de Asuntos Públicos y Comunicaciones Externas de Servier.
La campaña se centra en historias reales, integrando experiencias de quienes conviven con la enfermedad. El centro neurálgico de la iniciativa es el portal estoesunglioma.com.ar, una plataforma donde se alojan materiales educativos, guías sobre sus síntomas y la importancia de obtener un diagnóstico molecular preciso.
El sitio web también incluye testimonios en video de pacientes y su médico de cabecera. En el centro de la campaña, se encuentran dos historias sobre como el descubrimiento del glioma transformó sus vidas: la historia de Sol, artista y profesora de Artes Visuales de 49 años, y la de Gonzalo, un estudiante de Ingeniería Automotriz de 19 años.
"Me levanté para ir al trabajo y me caí por las escaleras, me llevaron a la guardia y me hicieron estudios de imágenes y encontraron un tumor gigante en el parietal derecho", comenta Sol sobre su diagnóstico. "Atravesar el proceso es muy vertiginoso, pensé en mis hijos, quienes me motivan para seguir compartiendo día a día con ellos. Vivir con un glioma para mi es un sinónimo de no poder planificar mi vida”.
Gonzalo se enteró de su diagnóstico cuando estaba en sexto año de la secundaria: "Merendando con amigos, de la nada empecé a sentir dolores de cabeza, mareos, cosquilleos en el brazo derecho y dificultades para hablar. No podía expresarme y contarles lo que sentía. Al llegar a mi hogar le conté lo sucedido a mi familia e inmediatamente me llevaron a la guardia, donde quedé internado y luego de varios estudios me dijeron que tenía un tumor cerebral. Me operaron y tuve un tratamiento de quimioterapia y rayos”, relata Gonzalo.
“Definitivamente convivir con el glioma afectó mis actividades diarias", sentenció.

