“Le puse la mano en el pecho y sentí latir distinto”
Juan Picone ayer se fue de alta, con un corazón flamante. Él no sabía que era el paciente número 100 del primer equipo de trasplante.
Juan Picone ayer se fue de alta, con un corazón flamante. Él no sabía que era el paciente número 100 del primer equipo de trasplante. A los 35 años, Juan Picone (ahora 55) sufrió su primer infarto cardíaco. Era militar, actividad de la que tuvo que retirarse por sus problemas de salud, y después, mientras pudo, siguió trabajando en un depósito de insumos hospitalarios. Pero últimamente, según cuenta su esposa Verónica, se quedaba en la casa a cargo de los cuatro chicos del matrimonio. "Se dio cuenta de que algo andaba mal porque a la noche no podía dormir por la dificultad que tenía para respirar. Por eso consultó al médico en el Hospital Militar, donde le diagnosticaron un problema cardíaco grave", relató Verónica.Eso pasó hace cuatro años, y ya en ese momento le advirtieron que tarde o temprano necesitaría un trasplante, debido a su enfermedad: miocardiopatía dilatada isquémica.No obstante, durante dos años se intentaron otras instancias que incluyeron angioplastias y medicación, e incluso una cirugía cardíaca de complejidad. Pero hace alrededor de dos años ingresó en lista de espera para el trasplante. "El 16 de febrero, llamaron del Sanatorio Allende para avisarnos que había un órgano, y él no podía ni reaccionar, porque siempre tuvo mucho temor a morirse en la cirugía", confió Verónica. "Los chicos lo abrazaron, le dijeron que lo querían mucho y que lo iban a estar esperando, y nos fuimos", dijo.Y todo salió según lo esperado. "Juan está re bien. El primer día que me dejaron verlo y le puse la mano en el pecho y sentí a su corazón latir distinto, tomé conciencia del milagro", dijo Verónica. Y contó que el mismo día del trasplante, en su casa con sus hijos, prendieron una velita y rezaron por la persona que fue donante. "Él fue muy generoso para regalarle su corazón a Juan, y nunca vamos a terminar de agradecerle".

