Temas del día:

Las madres son quienes más ayuda pidenpor adicciones

En 2009, al 64% de los llamados que recibió la línea Red Vida lo hicieron las mamás. Receptan unas 15 consultas por día en busca de ayuda para un familiar o un amigo.

27 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Las madres son quienes más ayuda pidenpor adicciones
(Ramiro Pereyra / La Voz).

La línea Red Vida (132) es un centro de atención telefónica anónimo que la Fundación para la Promoción de la Salud Humana (ProSalud) lleva adelante desde hace más de 18 años. Se trata de un servicio que en muchos casos puede ser el primer puente que busca alguien que se dio cuenta de que las drogas pasaron a ser un problema.

Según las estadísticas de ProSalud, en 2009, 64 por ciento de los que llamaron fueron mujeres. Casi el total se comunicó para solicitar ayuda para otra persona. Se trata de madres, -también esposas o novias de entre 36 y 50 años- que llamaron pidiendo ayuda para rescatar a sus seres queridos de un flagelo que cada vez tiene más víctimas aunque son todavía pocos los que se atreven a aceptar el drama que se vive puertas adentro. "Tal vez, son mayoría de mujeres las que llaman porque culturalmente tienen un rol asignado más ligado a la protección", reflexiona la licenciada Gabriela Richard, titular de la fundación.

En promedio, los profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y médicos) atienden 15 llamadas por día, estadística que crece cuando hay campañas de difusión. "Por ejemplo, cuando sale alguna propaganda de la fundación en la tele, aumenta mucho el caudal de llamadas; es que la gente dice "salió en la tele, quiere decir que es un problema real que le pasa a mucha gente y no sólo a mí", agrega Richard.

Sobre el tipo de consumo, la especialista explica que en un primer momento quien llama minimiza los riesgos de algunas drogas, como la marihuana, y recién se asustan cuando descubren que sus hijos o pareja toman cocaína.

"Es un error -dice- porque no se dan cuenta de la capacidad adictiva de la marihuana; siempre hay un ‘pero’, tienden a minimizar lo que sucede porque es muy duro, muy triste reconocer que algún familiar tiene un problema de este tipo". Otra falencia que se detecta es que casi no hay llamadas por adicción al alcohol. "Lamentablemente la sociedad no lo ve como un problema", lamenta.

La mayoría de las veces, la llamada se realiza cuando los padres se dan cuenta de que el consumo va en serio: "Antes se drogaba "sólo" los fines de semana, pero ahora es en la semana también". "Es un error dejar pasar el tiempo y preocuparse recién cuando el cuadro empeora", alecciona Richard.

Ayuda para padres. Sobre la forma de encarar esta problemática, la especialista apunta que es muy difícil para un matrimonio hablar con sus pares de lo que sucede con su hijo, por vergüenza o temor a que lo marginen.

"Nosotros a través de la línea y en distintos talleres tratamos de orientarlos hacia dónde va el problema, cómo abordarlo, fijar pautas para el diálogo, y evitar que los padres se culpabilicen, porque cuando se dan cuenta de que un hijo es adicto, se preguntan "¿en qué fallé?", y esto al consumidor le viene como anillo al dedo para justificar su consumo", advierte. En ese sentido, dice que uno de los problemas que se detectan en el tratamiento es que no se repara en la contención que necesitan los padres, ya que un familiar con problemas de adicción termina incidiendo en la salud mental de todo su círculo íntimo.

"Los padres -añade- tienen que saber que no es un problema de sus familias, sino un drama social cada vez más instalado, aunque se advierte en algunos discursos una tolerancia hacia el consumo que no contribuye para nada".

Por último, Richard señala que por convenios con la Provincia, hay becas con Organizaciones No Gubernamentales que se ocupan de este tema para que puedan concurrir adictos con escasos recursos, posibilidad que la mayoría de los que piden ayuda desconocen.