Las desventuras del Capitán Monasterio
Cuando el país ya creía superada su capacidad de asombro por escándalos de corrupción, un episodio entre trágico y ridículo irritó la sensibilidad de los argentinos.
Cuando el país ya creía superada su capacidad de asombro por escándalos de corrupción, un episodio entre trágico y ridículo irritó la sensibilidad de los argentinos. Un funcionario público que hasta hace seis meses distribuía parte del presupuesto ministerial más vasto del país, acusado hace años por enriquecimiento ilícito y protegido hasta ayer por una Justicia cómplice, fue detenido cuando intentaba ocultar en un convento religioso más de ocho millones de dólares, junto a armas y joyas. Como en una ficción de esas en las que un delincuente pide asilo a monjas de clausura en un monasterio, estaba allí el capitán de la obra pública, quien ayer nomás hacía campaña diciendo que estaba "construyendo la inclusión". Bolseando fajos de dólares tras la tapia de la madre superiora. Hasta el momento, la corrupción venía siendo defendida por los adeptos al anterior gobierno como un mecanismo de democratización política. Es la idea que ensayó el propagandista Hernán Brienza hace pocos días. Tesis según la cual el dinero robado de las arcas públicas vino a reforzar –de manera espeluznante, pero eficiente– las oportunidades políticas de sectores postergados. Pero el enterramiento sanitario emprendido ayer por José López en los santos lugares del partido bonaerense de General Rodríguez asqueó tanto a la ciudadanía que los dirigentes justicialistas salieron a apalear en público al mismo funcionario al que aplaudieron durante la década ganada. Sería más honesto que, en lugar de hacer cola para pegarle a López, devolvieran la plata con la que financiaron sus campañas. Pese a esa consternación de circunstancia, no es López la cabeza del accionar que devastó los recursos fiscales en beneficio propio. En torno del exministro y actual diputado nacional Julio De Vido, se tejió una trama que abordamos en nuestra sección Primer Plano de hoy. Ese tejido tuvo en López una terminal de contacto fluido con las administraciones provinciales y municipales. Según dijo ayer el fiscal federal Federico Delgado, el enriquecimiento ilícito de López surgió de allí y se entiende en el marco de una "ingeniería desplegada para digitar la adjudicación de la obra pública nacional".Por eso, pidió tramitar la investigación de López en la causa caratulada "Kirchner, Néstor Carlos y otros s/asociación ilícita".

