La visibilidad es el primer paso
En estos años, como sociedad, aprendimos muchas cosas.
En estos años, como sociedad, aprendimos muchas cosas. Aprendimos a nombrar a la violencia de género como una violación a los derechos humanos y una de las grandes deudas de la vida en democracia. Aprendimos, también, a señalar una de las formas más extremas de la violencia, los femicidios. Entendimos que no son crímenes pasionales puesto que la pasión no mata, sino la desigualdad, el machismo y la opresión. Los aprendizajes y los logros en materia de derechos de las mujeres son múltiples, conseguidos por la lucha histórica de las mismas mujeres. En estos años se consiguió darle visibilidad a la violencia de género, sacarla de la privacidad de una casa –que muchas veces está lejos de ser un "hogar" y es más bien un infierno– y hacerla pública. Sin embargo, frente a esos logros, las cifras hacen pensar en cuánto falta para vivir en sociedades más igualitarias. La visibilidad es el primer paso, pero hay que seguir construyendo. Las leyes están, pero es necesario que las políticas públicas estén a la altura de las circunstancias y den respuestas concretas, pensando en lo urgente de hoy y también en el mañana. En este momento hay mujeres sufriendo la violencia. El tiempo no espera.

