La silla de ruedas no atrae a taxistas
Los reclamos de pasajeros de taxis y remises pocas veces prosperan, ya que siempre es la palabra de uno contra la del otro. Edgardo Litvinoff.
El chico se interna varios metros en la calle para hacerles señas a los taxis. A su lado, pegado al cordón, un anciano en silla de ruedas, con la cabeza ligeramente inclinada sobre un hombro, espera.
Están sobre la avenida Maipú, entre Olmos y Lima, a la altura del Teatro Maipú.
Deben estar hace rato, porque lucen cansados. Pasa un taxi y no para. Es un Corsa, que había comenzado a arrimarse cuando vio al joven. Pero en un segundo, al observar al hombre en silla de ruedas, viró con brusquedad y enderezó el volante, para seguir su marcha hacia Lima.
Algo similar pasó con el siguiente. Y con un remise, cuyo conductor seguramente no es de los que reclama la posibilidad de levantar pasajeros en el centro (al menos pasajeros en sillas de ruedas).
Pasó otro y tampoco. Hasta que, por fin, frenó un R19 amarillo.
Uno se pregunta qué pasa por la cabeza de los choferes que no se detienen, a pesar de ir con el coche desocupado. ¿Será la molestia de tener que bajar a ayudar? ¿Perderán un tiempo valiosísimo? ¿Estarán incapacitados para levantarse de la butaca?
¿Qué se puede hacer para reclamar ante estas situaciones? No mucho. El teléfono de la Dirección de Transporte de la Municipalidad de Córdoba (351-4285600, internos 1472 ó 1465) escucha las quejas, pero no hay que hacerse grandes ilusiones. Desde esa repartición admiten que no hay nada sistematizado -ni estadísticas ni formularios especiales ni registros- y que casi nunca se sanciona a nadie ya que es muy difícil comprobar la falta. Es decir, termina siendo la palabra del taxista contra la del pasajero. Manejo en contramano, cobro de más o intercambio de insultos son algunos de los casos que recuerdan en esa oficina. Ante las denuncias, a veces un abogado municipal convoca al chofer, pero sólo para apercibirlo e invitarlo a que no lo vuelva a hacer.
Así que, por las dudas, cuando viaje en taxi lleve siempre consigo la cámara oculta, el micrófono y el escribano de bolsillo. Sin estos elementos, difícil que pueda demostrar algo.

