La salud todavía puede empeorar
Entre los médicos crece el descontento laboral, y el horizonte de la salud sobre todo la privada puede empeorar. Rosa Bertino.
Un viejísimo refrán sostiene que la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer. Es universal, pero cualquiera diría que se inspira en nosotros. Sobrealimentamos al chancho con generosas raciones de pavada. "Estuvo lindo, lástima que les falló 'la Coki'…", se lamentó la peluquera, contando del casamiento en el camino a Río Ceballos. "¿Quién es ésa?", preguntó la clienta. "¡Es la 'novia' de Tinelli!", clamó el recinto. Alguien añadió que los buscavidas propalan sus casetes en los colectivos. Una voz insulsa, que entona rimas exiguas combinadas con "seducir", "penetrar", "calentar" y otras acciones primarias. Conclusión: "La Coki" canta, la contratan para fiestas privadas y, según la fuente, se da el lujo de "cobrar la seña" y luego descolgar el teléfono. Bien hecho. Merecido se lo tiene. Carestías. No es fácil ser así de linda y sortear un casting de Tinelli. Sin embargo, los más jóvenes están convencidos de que ese indefinido rubro tiene más perspectivas que una profesión tradicional. En parte aciertan, debido a la gente que no se fija en qué o en quién gasta la plata. Cuando hay que abonarle al médico o reunir fondos para arreglar el colegio, ponen el grito en el cielo. Difícil que una "chica T" reciba órdenes de mutual o viaje con cospeles. En realidad, tampoco las reciben plomeros o gasistas, cuya mano de obra está más cara que los repuestos (antes no era así). Hoy, un service te sale 200 pesos, aunque el arreglo les haya demandado media hora. Aun así, escasean mucho más que las Cokis. Residencias. Si uno se guía por afiches y mails , sobreabundan las ocupaciones alternativas, sobre todo en música y danza o en gimnasias físicas y espirituales. Probablemente ganan poco, pero yugan menos que en un trabajo corriente. Entre los médicos, crece el descontento laboral, y el horizonte de la salud (sobre todo la privada) puede empeorar. "Son generaciones muy mal criadas… Nosotros íbamos gratis al hospital, para aprender, y nuestros padres también nos aguantaban. Pero, claro, no gastábamos en 'huevadas'", bramó un especialista, de cuyo servicio acababa de desertar otro residente. "Él lo dijo, 'iban al hospital… a aprender', no a matarse haciendo guardias en los privados y por una miseria", murmuró un aspirante a cirujano. Entre uno y otro, un veterano docente advirtió que la medicina sigue el camino de la docencia. Cada vez hay más mujeres, lo cual repercute en la elección de especialidades y disponibilidad horaria. Son estudiosas y sacrificadas y asumen que el suyo será el segundo y hasta el tercer ingreso de la casa.

