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La próxima meta: recrear la conciencia humana

El investigador Guillermo Simari analiza los objetivos de los gigantes de la tecnología, como Facebook. ¿Es posible imitar el pensamiento humano?

22 de noviembre de 2015 a las 12:01 a. m.
La próxima meta: recrear la conciencia humana
Ficción. En “Trascendence”, el personaje de Johnny Depp trabaja para crear una máquina con conciencia colectiva y autosuficiente

La semana que pasó, Mark Zuckerberg hizo públicos algunos de los objetivos generales del desarrollo en el que Facebook lleva invertidos varios miles de millones de dólares en los últimos años: la inteligencia artificial. "Una de nuestras metas para los próximos cinco a 10 años es hacer que Facebook supere a los seres humanos en todos los sentidos primarios: visión, audición, lenguaje y conocimiento general", dijo el fundador de la red social en varias entrevistas. Y si bien sobre el gusto y el olfato todavía no están preocupados, de pensar que Facebook va a ser mejor que los seres humanos a suponer que pueda lograrse en laboratorio una inteligencia similar a la humana, parece haber poca distancia. Sin embargo, como especie todavía estamos lejos de replicar la autoconciencia, parte fundamental de la inteligencia.Así lo explica Guillermo Simari, doctor en Ciencias por la Universidad de Washington y profesor de Inteligencia Artificial y Lógica en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca. Para Simari, uno de los especialistas argentinos más respetados en la materia, aún falta probar que nuestros pensamientos pueden ser traducidos a algoritmos. "Todavía no se llegó al punto en que un modelo refleje un pensamiento algorítmico. Hasta ahora son sólo datos. Lo que tienen es una forma de replicar lo que haríamos pero en función de datos que hemos aportado. Si yo miro en Amazon libros de computación o inteligencia artificial (IA), la próxima vez que ingrese me va a mostrar volúmenes de esas temáticas. Es más una capacidad de recordar y hacer una aproximación estadística sumamente compleja, porque está dirigida a una persona individualizada. El sistema va a 'pensar' que yo tengo una preferencia de lectura determinada, luego va a 'suponer' que quiero comprar otros libros por el estilo", explica.Según detalla el investigador, hay dos formas de inteligencia artificial: la general y la determinada a algunos aspectos. "Por ejemplo, los autos que se manejan solos tienen una capacidad de IA, pero no es general. Si lo sacamos de la ruta, no podrá hacer ninguna otra actividad humana. Lo cierto es que están invirtiendo millones de dólares en esto, y no solamente Facebook y Google, también Microsoft". –Y después de esos millones, ¿qué tiene Facebook? –Por ahora, tiene a su disposición toda la información que la gente carga día por día al sistema. A eso se le puede aplicar métodos de manejo masivo de datos, con algoritmos que aprenden, y que después pueden desarrollar razonamientos parecidos a los del ser humano. Yo podría estar de acuerdo con Zuckerberg (en cuanto al futuro de la IA), si lo limitamos a ciertos aspectos: va a ser muy bueno para hacer algunas cosas, pero no va a tener las capacidades generales de un ser humano.Hasta aquí, podríamos decir que nuestro cerebro rige nuestro comportamiento a partir de algoritmos. En las didácticas explicaciones de Simari, "es como si en nuestra cabeza hubiera pequeños programas que se ejecutan con un grado variable de complejidad de esos algoritmos de acuerdo a la profundidad del pensamiento". Como tenemos muchos, no es muy predecible el comportamiento. Pero en una computadora se pueden poner tantos algoritmos como sea necesario.Sin embargo, el tema central es la autoconciencia. "Esa es la parte que no se sabe. No hay ningún modelo correcto de autoconciencia. En Europa y Estados Unidos se hacen estudios y mapeos para determinar qué sucede en cada zona del cerebro. Aparentemente, encontraron una región cerebral donde se radicaría la capacidad de autoconciencia. Si se confirmara, debiera ser posible escribirlo en forma de código y hacer funcionar el modelo", teoriza Simari.Sin embargo, la conclusión no es directa: uno puede mirar una radio, ver que tiene una antena y determinar que desde ahí viene la señal. Pero de ahí a entender cómo funciona, hay un largo trecho.