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La pobreza tiene cara de mujer cordobesa

Hay varios datos claros en este primer informe temático sobre la situación de la mujer en Córdoba, que explican con claridad el fenómeno persistente de la “feminización de la pobreza”. 

15 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
Mariela Puga*
La pobreza tiene cara de mujer cordobesa

Hay varios datos claros en este primer informe temático sobre la situación de la mujer en Córdoba, que explican con claridad el fenómeno persistente de la "feminización de la pobreza". Uno de ellos es que mientras la actividad principal de empleo de las mujeres cordobesas es el trabajo doméstico, la principal fuente de ocupación de los hombres es la construcción. Si asumiéramos que el salario de la construcción respeta el estándar del salario mínimo vital y móvil actual, deberíamos entender que lo ­mínimo que gana un cordobés es 5.588 pesos, mientras que una cordobesa gana como mínimo 3.864. ¿Se entiende? Lo mínimo que puede ganar una mujer empleada en Córdoba es el 69 por ciento de lo mínimo que puede ganar un hombre. He aquí el nudo gordiano de la "brecha salarial" entre hombres y mujeres.Otro dato, más obvio aunque no menos interesante, es que la gran mayoría de las familias monoparentales cordobesas tienen como jefa de familia a mujeres. En pocas palabras, hay muchas más mujeres (el 40,5%) haciéndose cargo solas de la crianza y manutención de sus hijos, que hombres solos (4,2%). En tanto, los hombres largamente prefieren ser jefes de familias "completas" (como dicen las estadísticas). El 80,2% de los hombres viven en esas familias, en las que el trabajo reproductivo les sale gratis, o bien, vale menos que el salario mínimo vital y móvil. ¿Está claro? Todo el resto decanta naturalmente para explicar cómo es que la pobreza, tiene cara de mujer cordobesa.

* Directora Ejecutiva del Fondo  de Mujeres del Sur. Doctora UBA