La NSA y la fábula del hacker hackeado
Un grupo de hackers vinculado a la NSA fue hackeado. Todos apuntan a Rusia.
En lo que podría significar el giro más inesperado en las políticas de seguridad y espionaje de los Estados Unidos, un grupo de hackers vinculado con la NSA (la Agencia de Seguridad Nacional) y que presumiblemente colaboraban en el trabajo sucio, fue hackeado y sus datos están disponibles al mejor postor.
Al lector promedio, seguramente la sigla NSA le remitirá a algo relacionado con espionaje y con un escándalo que estalló en 2013 con las revelaciones de Edward Snowden, un ex-CIA que confirmó lo que muchos sospechaban: Estados Unidos nos espía masivamente a partir de dispositivos como los smartphones y aplicaciones como Angry Birds o Google Maps. No es para ponerse paranoicos, pero es así.
En esa tarea, un grupo de ciberdelincuentes llamado Equation Group fue señalado en 2015 como el principal colaborador.
“Es un actor que supera todo lo conocido en términos de complejidad y sofisticación de técnicas, y está activo desde hace casi dos décadas”, explicaban en el informe de Kaspersky.
Ni hace falta aclarar que parece de película que una agencia gubernamental de la democracia más poderosa de la Tierra contrate en secreto a un grupo de hackers con semejante poder. Ahora imaginemos que ese grupo fue hackeado. El argumento es tan real como demencial. Hace unos días, un colectivo de hackers que se autodenomina The Shadow Brokers filtró una gran cantidad de las herramientas utilizadas por Equation Group (malware, vulnerabilidades privadas, herramientas de hackeo) obtenidas a partir de una intrusión. Es la fantasía del hacker hackeado hecha realidad.
The Shadow Brokers pide, además, el equivalente a 568 millones de dólares en bitcoins como precio para cualquiera que pretenda hacerse del “paquete” completo. Y no se trata de un cuento del tío, ya que hay especialistas que estudiaron el material filtrado y coincidieron en su legitimidad.
Las implicancias y los rebotes serían, como puede suponerse, imprevisibles. El mismo Edward Snowden, que elige muy bien a qué referirse, tuiteó sobre el posible origen de la filtración. Palabras más, palabras menos, insinuó que el ataque viene de Rusia y busca prevenir represalias por parte de Estados Unidos ante las denuncias de que el Kremlin trata de intervenir en el proceso electoral estadounidense.
“Los indicios y los hechos apuntan a la responsabilidad rusa”, dijo Snowden. “La filtración es una advertencia de que alguien es capaz de demostrar que Estados Unidos es responsable de todos los ataques originados en este servidor de software malicioso. Esto podría tener consecuencias importantes para la política exterior. En particular si las operaciones apuntan a aliados de Estados Unidos. En particular si los blancos de algunas de esas operaciones son las elecciones”.
Mientras tanto, podemos seguir creyendo que la Guerra Fría terminó en 1989, aunque todo indique que las teorías “conspiranoicas” son más reales ahora que hace 40 años.

