La neumonía es causa de muerte, pero pocos adultos se vacunan
La Sociedad Argentina de Infectología lanzó una fuerte campaña de prevención. No sólo los menores de 2 años deben vacunarse, sino también los mayores de 65. Y es gratis.
El comienzo de la temporada de frío se asocia con la necesidad de inmunizarse contra la gripe, pero todavía está poco instalada en la población la importancia de que no sólo los menores de 2 años, sino también los adultos mayores de 65 años y otras personas con condiciones de riesgo, se apliquen la vacuna contra la neumonía.
Las dosis están disponibles en todos los vacunatorios del país y son gratis.
La neumonía es una enfermedad infecciosa que ataca los pulmones. Sus principales síntomas son: tos, fiebre, dificultad para respirar, catarro y escalofríos.
A pesar de que no hay estadísticas completas sobre su incidencia, se estima que en el país mueren casi 20 de cada 100 personas mayores de 65 años que tienen neumonía, cuando esta patología podría evitarse por vacunación.
Tomar conciencia
La Sociedad Argentina de Infectología encaró este año una campaña para concienciar sobre la enfermedad, con el lema “Sumate al desafío: evitemos la neumonía”.
“En líneas generales, la gente desconoce que la neumonía puede representar un riesgo importante para la salud de los adultos”, destacó ayer Gustavo Lopardo, presidente de la Sadi, durante la presentación de la campaña, en Buenos Aires.
“Además, las vacunas contra la gripe y el neumococo, dos causas frecuentes de neumonía, están disponibles en forma gratuita para todos los mayores de 65 años y para menores de 65 con condiciones de riesgo, es decir, que padezcan asma, Epoc, diabetes, trasplante, enfermedad cardiovascular o VIH”, añadió.
“Las embarazadas y los obesos tienen indicación de vacuna antigripal, mientras que quienes presentan antecedentes de enfermedad hepática crónica, tabaquismo y alcoholismo deben recibir el esquema secuencial de vacunación contra el neumococo”, completó.
Esquemas
El esquema al que hace referencia contempla la aplicación de dos vacunas diferentes: primero, la conjugada 13-valente; y 12 meses después, la polisacárida 23-valente. Las personas que padecen trastornos del sistema inmunológico deben recibir la segunda vacuna ocho semanas después de la primera. En el caso de adultos que alguna vez se hayan puesto la primera dosis y les falte completar el esquema, deben consultar con su médico.
La infectóloga Carla Vizzotti, que hasta comienzos de año era titular de la Dirección de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, afirmó que el desafío de los especialistas es que los adultos “se enteren y demanden las vacunas”.
“Estamos convencidos de que es un derecho y una responsabilidad”, apuntó.

