La marginación que viene de la imposibilidad de acceder a un terreno
Los asentamientos respetan la trama urbana; las villas, no.
Perla Flores es una de las referentes sociales que colaboró con Techo para el relevamiento que arrojó que unas 18 mil familias moran en asentamientos irregulares en la provincia de Córdoba.Vive en el noroeste de la Capital, en la zona de Granja de Funes. Se define como "parte de los números vivos" del relevamiento."Las personas somos las que transitamos estos lugares; cambian algunas cuestiones físicas, se nos traslada, pero el problema de fondo no se resuelve", sentencia la referente. Para ella, lo peor es que entre 2013 y 2016 se hayan generado 11 asentamientos más."Hay 11 asentamientos nuevos, pero ahora hay otras políticas, como poner un medidor en la villa, o un pico de agua. Claro que la pobreza sigue estando. Por ejemplo, en la villa Hermana Sierra pusieron medidores, pero sigue el hacinamiento", describe Perla.Y agrega: "Hay tomas de tierras en la zona de Granja de Funes, que son los hijos que ya no entran en el barrio. Lo mismo pasa en Villa Cornú o en Nuevo Progreso".Por estos motivos, Perla remarca que la pobreza no se puede medir sólo con números.La imposibilidad del acceso a la tierra de manera regular es para ella una de las principales causas de los asentamientos.Esa situación es parte de su propia historia. "Nunca nos pudimos comprar el terreno. No nos daba para hacerlo, por lo que organizamos la cooperativa y recién ahí pudimos solicitar las tierras de Argüello. Las condiciones fueron crueles y ahí construimos nuestra casa", relata.La referente señala que una de las pocas herramientas que les queda es la organización. De hecho, en el relevamiento de Techo se indica que en el 70 por ciento de los sitios los vecinos están organizados.

