La Justicia le pidió perdón a un inocente en un juicio por trata
“Señor Ramón Jesús Quevedo, en nombre de la Justicia, le pedimos perdón por el tiempo que estuvo detenido y bajo proceso”. Hubo sólo un condenado en un juicio por trata.
Con esta frase, José María Pérez Villalobo, presidente del Tribunal Oral N° 2 de la ciudad de Córdoba dio por terminado el juicio por trata de personas contra cinco imputados, cuatro de los cuales fueron absueltos. En el caso particular de Quevedo, la sentencia precisa que "no se afecta su buen nombre y honor".
El chofer de la empresa Andesmar fue detenido el 27 de septiembre de 2012 a la altura del peaje de la localidad de Bouwer, pocos kilómetros al sur de la capital provincial, después de que el periodista Tomás Méndez se interpusiera frente al colectivo que supuestamente transportaba a dos víctimas de trata de personas (Celina y Romina), “custodiadas” por una mujer llamada Ivone, quien las acompañaría hasta su destino final en Chile. En el vecino país, ejercerían la prostitución a través de un sitio de Internet cargado con un catálogo de mujeres fotografiadas con ropa interior.
En esas circunstancias, apareció en escena un comisario que viajaba desde Río Cuarto a Totoral, quien se hizo cargo del procedimiento y a través del equipo de ADN lo hicieron comunicarse con el fiscal Enrique Senestrari, quien sin tener conocimiento previo de lo que estaba sucediendo, dispuso detenciones.
JUICIO POR TRATA. Hubo un sólo condenado
En el curso de esa conversación, Méndez o su productor Marcelo Ariel Castro alertaron que el guarda le estaba alcanzando un celular a la mujer que custodiaba a las víctimas. En ese mismo instante, Senestrari ordenó la captura de Quevedo y el secuestro del aparato. El día 28, el empleado de Andesmar estaba alojado en Bouwer.
Al concluir la audiencia, Quevedo se abrazó con su esposa. Los dos lloraron desconsoladamente.
"No esperaba otra cosa, nunca hice nada, no sabía lo que era una cárcel. Murió mi madre estando preso, me endeudé, perdí la casa, me destruyeron Méndez (Tomás) y Castro (Marcelo Ariel) y el fiscal Senestrari (Enrique)".
El productor (Castro) insistió al declarar acá que yo despertaba sospechas, pero peor fue lo de Méndez cuando dio su testimonio y dijo que se sentía orgulloso por lo que había hecho”.
“A mi suegra la partieron al medio cuando se enteró. Que se sienta orgulloso de lo que hizo... no tiene cara”, interrumpió la esposa de Quevedo. “Mi marido hace un mes que no trabaja, tuvo que sacar las vacaciones para venir a este juicio”, agregó la mujer.
El matrimonio tuvo que sacar un crédito de 70 mil pesos para poder recuperar la casa perdida durante la detención de Quevedo. "Espero que a fin de año recuperemos nuestra casa, tengo que pagarle a la abogada la fianza. Estoy destruido", concluyó. La abogada Gloria Rodríguez Ruiz anunció que iniciará demandas contra el conductor de ADN y el fiscal Senestrari.

