Temas del día:

La Iglesia pidió dejar de lado las confrontaciones

Hubo varios Tedéum en todo el país. Cristina fue al que se ofició en Luján.

26 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Mario Fiore (Corresponsalía(
La Iglesia pidió dejar de lado las confrontaciones
(DyN).

Buenos Aires. A 200 años de la Revolución de Mayo, la Iglesia Católica exigió a los gobernantes argentinos superar las diferencias sectoriales, más diálogo y mayor calidad institucional (especialmente respetando la división de poderes republicanos), durante los Tedéum que se celebraron ayer en la Basílica de Luján y en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.

La foto de los dos Tedéum expresó claramente las diferencias políticas que marcaron los festejos del Bicentenario. Mientras la Presidenta, su esposo y ex presidente, Néstor Kirchner, (y casi todo el gabinete nacional) asistieron a Luján y eligieron una vez más no escuchar las palabras del cardenal Jorge Bergoglio -jefe de la Iglesia argentina-, Mauricio Macri y su gabinete asistieron a la Catedral porteña.

Si bien Macri estuvo acompañado por su ex aliado político, el diputado Francisco De Narváez, el resto de los líderes de la oposición optaron por no ser de la partida y descomprimir la posibilidad de que el Tedéum porteño se convirtiera en un cónclave anti-K. Elisa Carrió y Felipe Solá se quedaron en sus respectivos hogares, y los radicales Julio Cobos y Ernesto Sanz estuvieron en Mendoza.

Desde la Basílica de Luján, el arzobispo Agustín Radrizzani exhortó a defender "a cualquier costo" el bien común y la unidad nacional, y reclamó también "un nuevo proyecto de país" fundado en valores "sólidos y verdaderos". Radrizzani pidió en su homilía "una Justicia más efectiva, una mejor y más equitativa distribución de la riqueza y una mayor independencia de los poderes republicanos".

"Nos debemos un diálogo magnánimo y sereno, que significa abrirnos camino a través de la palabra y para eso debemos escucharnos con respeto y fortalecer el consenso sobre referencias comunes y constantes, más allá de partidismos e intereses personales", aseveró.

Las palabras de Radrizzani estuvieron en concordancia con las del cardenal Bergoglio, quien inició su alocución a las 11, una hora antes de que diera comienzo el Tedéum "oficial" de Luján. El purpurado leyó desde la Catedral el documento "La patria es un don, la Nación una tarea", que fue elaborado por la Conferencia Episcopal en marzo.

El titular de la Iglesia argentina no polemizó con la decisión presidencial de no asistir nuevamente a la Catedral. "Es un hermoso gesto", dijo el cardenal en referencia a la presencia de Cristina Fernández en la Basílica de Luján.

En su alocución reiteró, no obstante, el reclamo a la dirigencia para que tenga "una actitud de grandeza" que permita "superar el estado de confrontación permanente", al advertir que "no es momento para victimizarse ni para procurar ventajas sectoriales".

"Nos unimos a todos aquellos que están en Luján, encabezados por las autoridades, para rezar por la patria. Es un hermoso gesto del cual nos alegramos", subrayó.

La Presidenta eligió participar del Tedéum de la Basílica de Luján porque, según reveló, tuvo "una señal de la Virgen", tras un suceso ocurrido la Residencia Presidencial de Olivos, pero no dio más detalles.

"La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo", sostuvo con firmeza Bergoglio.

"La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes políticos", subrayó ante una Catedral totalmente colmada y con numerosos fieles siguiendo el oficio religioso desde la Plaza de Mayo.

Bergoglio insistió en alertar que la falta de calidad institucional genera principalmente un "alto costo social", y demandó a los tres poderes del Estado que "actúen respetando su legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien común".