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La familia siria que eligió Río Tercero

Los Ayoub fueron llegando de a poco y, dicen, no se van más. Valoran la libertad de pensamiento y la paz. Viven de la gastronomía.

14 de febrero de 2015 a las 12:01 a. m.
Mariela Martínez*
La familia siria que eligió Río Tercero
Padre e hijo. Achraf (Rafa para los amigos) y Said aman Río Tercero. Dicen que no volverían a Siria (LaVoz).

Río Tercero. La familia Ayoub, oriunda de Siria, eligió Río Tercero en 1997 y hoy asegura que es su lugar en el mundo. Cambiaron Latakia –ciudad costera capital de la provincia homónima, situada al norte del Líbano–, por la localidad del tercer río de la provincia de Córdoba. El mar Mediterráneo por el río Ctalamochita. En Río Tercero es conocida como "la familia árabe" dedicada al rubro gastronómico.Hace 17 años Achraf (36), –Rafa, como lo llaman sus amigos– tomó contacto con un tío sirio que vivía en Alta Gracia, antes de tomar ese avión que lo traería a Argentina. "Como todo chico que termina la secundaria y es de Oriente, quiere conocer Occidente". Así de simple comenzó la aventura.Al poco tiempo arribó a Argentina su padre, Said (69) y, luego, el resto de la familia. En dos años la mayoría de los miembros vivía en Río Tercero. "Hoy estamos con mi mujer, nuestros cuatro hijos y cinco nietos", describió Said, que hace unas empanadas árabes de excelencia indiscutible. Las vende en su negocio Al Afandi, nombre que, explican, es un título nobiliario que significa señor.En casa de Said, puertas adentro y en familia, sólo hablan su idioma original: el árabe. Aprendieron el español con la gente, "en la calle", sin acudir a ninguna academia.

Refugiados

Said decidió echar raíces en Argentina cuando se jubiló de su actividad como ingeniero petrolero. Aseguró que nunca más volvió a Siria y tampoco planifica hacerlo. Con dolor, sigue las noticias –sobre el accionar de rebeldes y grupos identificados con alguna organización de Al Qaeda– de la realidad que azota a su país natal, desde hace cuatro años, en un conflicto que se cobró unas 200 mil vidas.

Said, hombre de pocas palabras, recordó la situación de los refugiados y de quienes quedan en el país, “las pérdidas materiales y la falta de comunicación entre las familias separadas”.

Achraf comentó que su hermana con dos hijos adolescentes arribaron a Río Tercero hace un año y medio, en medio de la convulsión en Siria. Aseguró que “ella no es refugiada; estaba allá, separada, con dos hijos. Ahora está en familia, no piensa volverse, el conflicto es grave y de largo tiempo”.

A la vez relató que su hermana vivió ese cambio de una Siria que “tenía seguridad absoluta a un estado de guerra en que hoy no sabe qué te espera: misiles, tiroteos”. Contó que a ella le afligía “cuando salían los chicos y no sabía si volvían, con escuelas con muchos días que no abrían”. “Acá ahora está todo bien, están adaptados”.

Achraf subrayó que tiene contactos permanentes con amigos que viven en Siria y, a su vez, otros que buscaron refugio en otro país. “En Argentina no hay muchos: se refugian en los países limítrofes, más cerca. Algunos la pasan mal, depende de la situación económica de cada uno”. Opinó, además, que más que los refugiados “el problema es lo que sufre la gente dentro de Siria”.

El mito desenterrado

A diferencia de su padre, Achraf Ayoub habla muy bien el español. Su lenguaje es fluido y tiene incorporado un léxico moderno. Es de tono firme, mira a los ojos y tiene un discurso seductor.

Sabe que en Río Tercero son “los árabes”. Pero sin rencores, apuntó que es necesario desterrar mitos y pidió no generalizar. “No todo es como aparece en las novelas, que presentan al árabe con determinada ropa o que vive de cierta manera”.

Entre risas, aclaró: “Que el árabe tiene muchas mujeres, es mentira, es un cuento. Ojalá, pero es de novela”. “La gente al estar tan lejos cree, peca porque ignora”. Citó con picardía que “son mentiras, lindas, pero mentiras”. A juzgar de Achraf, “el árabe es extremista, pero en todo: con el amor, cuando se enoja, cuando es generoso”.

Achraf es testigo de comentarios que generalizan respecto a la zona donde nació. “Hay diferencia entre los países árabes, Siria es una cosa; Arabia Saudita, otra. Turquía, otra. Habla otro idioma, nada que ver. Pero suele haber confusiones, no somos todos turcos, aunque no me ofende”.

La libertad

Achraf reconoce que emigró de Oriente “para conocer esa libertad propia de Occidente”.

Said es católico, al igual que su esposa. Pero en cambio Achraf no practica ningún culto: “Me ofende ser creyente, vengo de una zona de conflicto religioso, prefiero no tener ninguna religión”, sintetizó, para cambiar rápidamente de tema.

Achraf volvió de visita a la República Árabe Siria en 2008. Su padre no quiso ir. Achraf piensa hoy que no elegiría radicarse nuevamente en Siria. “Nunca más volvería, no me gusta cómo piensa la gente allá. No me une nada allá. En Argentina tengo a mis dos hijos. Hice mi vida acá, no comparto los pensamientos de la gente de allá. Hay una diferencia abismal, no me interesa quién es mejor o peor”, se pronunció.

Confesó que no “encaja” en esa sociedad. “No hay nada malo. Pero tengo otra forma de vida, no puedo vivir como ellos”, acotó. Achraf aprendió a valorar la libertad de Occidente: “Libertad sexual: me olvidé de cuidar el formalismo de la relación entre un hombre y una mujer”. Aludió a la libertad de hacer “lo que uno quiere” en lo cotidiano y aclaró que no se refería al terreno político: “Libertad de pensamiento, de actuar, sin grandes prejuicios sociales. Allá, el comportamiento es distinto, el noviazgo de estudiantes no está bien visto, tampoco las relaciones prematrimoniales. El divorcio antes se veía mal, ahora no tanto. Pero no se lo ve normal, como acá”.

Blog Voces

Inmigrantes. El blog Voces, que realiza La Voz del Interior y la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic), recoge historias de inmigrantes de todas las épocas. Ver: http://www.lavoz.com.ar/voces

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