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La esperanza de Rosa, de María y de Carlos

El proyecto aprobado en Diputados afecta a 5,5 millones de jubilados de Anses. Son los que cobran la mínima (con o sin moratoria) y los que esperan un atrasado ajuste de haberes. Laura González.

22 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
La esperanza de Rosa, de María y de Carlos

Rosa tiene casi 80 años. Camina poco, por culpa de la artrosis que le afloja las rodillas. Trabajó toda su vida en el Correo nacional y cobra la mínima, hoy de 895 pesos. La mitad se le va en remedios y en el chico que viene para que haga unos ejercicios.

La familia de María, su vecina que orilla los 70, vivió siempre de la renta del campo y de unos departamentos. Pero igual adhirió a la moratoria y también cobra la mínima de 895 pesos.

Las dos están entusiasmadas por igual en que se levante a casi 1.500 pesos.

Carlos gana más: casi dos mil. Aportó 40 años; y eso que los últimos ya era gerente. Aumentos le tocaron poquísimos. Desde el año pasado, la movilidad le impacta dos veces al año y tiene algo de mejor suerte.

Respecto a la discusión del 82 por ciento que esta semana aprobó Diputados, caben algunas preguntas. ¿Hay plata para que cuatro millones de jubilados pasen a cobrar el 82 por ciento del haber mínimo? Sí, incluso teniendo en cuenta que la mitad, como María, ingresó por moratoria, sin aportes o con aportes insuficientes.

Hoy, como hace varios años, a la Anses le sobran recursos. El ente previsional recibe de impuestos el 32 por ciento de sus ingresos, pero lo devuelve con creces: el 40 por ciento de sus recursos (que incluye aportes de empresas y de todos los trabajadores en blanco, que antes estaban en las AFJP) se destina a cosas fuera del pago de jubilaciones y pensiones. Ergo, fondos hay.

El problema lo tendría el Ejecutivo nacional, que debería ver de dónde junta plata para sostener programas que hoy financia Anses, como la asignación universal por hijo.

La foto del sistema permite pensar hoy en una recomposición inmediata, que cuesta 22.500 millones de pesos anuales. Pero es probable que sea a costa de rifar un precario equilibrio que tendrán que pagar las generaciones futuras.

Hoy, el 23 por ciento de los argentinos supera la edad de jubilarse: 60 la mujer, 65 el hombre. En 2020, serán el 25,4 por ciento y en 2050, cuando se jubilen los de 20 que hoy empiezan a trabajar, serán el 40 por ciento del país.

Para ese entonces, aquel 32 por ciento de impuestos deberá subir al 46. O bajar la informalidad laboral, que hace más de 20 años no lograr romper el piso del 35 por ciento. El Ejecutivo anunció que vetará este ajuste. Triunfo barato de la oposición: ni Rosa, ni María, ni otros cuatro millones de jubilados votarán al kirchnerismo en 2011.

El proyecto incluye también la aplicación de los fallos "Badaro" y "Sánchez" para todos los haberes que entre 2002 y 2006 no tuvieron ajustes. Como Carlos, hay 1,5 millón de pasivos en esta situación. No está claro si el veto presidencial también los incluirá. Carlos espera. Y madura su voto.