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La difícil tarea de reunir a ex alumnos

No es fácil encontrar la misma predisposición en todos los ex camaradas después de tantos años. Juan Carlos Carranza.

19 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La difícil tarea de reunir a ex alumnos

En general, en el colegio secundario se pasan los mejores años de la vida, aunque pueda ser que no siempre sea así para todo el mundo. De eso depende que ante cada aniversario, 19, 15, 20 o 25 años de haber egresado, haya quienes tengan más o menos expectativas de participar de una reunión de ex alumnos.

Cuando esa cantidad de años tiene una carga simbólica difícil de pasar por alto, como las llamadas "Bodas de Plata" o "Bodas de Oro", se plantean algunos dilemas en torno a la organización de un evento de cierta envergadura y... !cómo llevarlo a cabo!

Walter, un muchacho próximo a cumplir 44 años, quien además hace 25 años que egresó de su secundario, lanzó una botella al mar de Facebook para intentar organizar una cena de ex compañeros. Pero como respuesta recibió: "!Dale, organicen y me avisan!", "Estaría bueno, voy adónde me digan", "!Me prendo!". El hombre, que esperaba un mínimo de colaboración y alguna que otra idea organizativa, suspiró con cierto desaliento frente al yermo panorama que tenía por delante.

"¿Seguirá teniendo ese peinado?". No es fácil encontrar la misma predisposición en todos los ex camaradas después de tantos años. Son pocos los que dedican tiempo y energía en propiciar una reunión. La mayoría quizá nunca más se volvieron a ver y algunos, por distintas circunstancias de la vida, tal vez no tengan interés en reencontrarse con viejos compañeros.

Cuando se pone en marcha la organización de una cena de egresados, también empiezan a resurgir las viejas internas de entonces, especialmente si se trata de un colegio de mujeres, según relatan las involucradas. "¿Si va aquella, yo no voy?"; "Me imagino lo arruinada que estará esa"; "¿Seguirá con ese peinado horrible?"; "Tengo entendido que se casó con el ex marido de su mejor amiga"; "No la aguantaba antes, imaginate ahora". Los comentarios, entre insidiosos y divertidos, terminan desnudando ese espíritu adolescente que creíamos perdido.

Al final, la mayoría de las veces, por más resistencia que opongamos, termina triunfando la nostalgia, la pertenencia a una época común, los recuerdos de un viaje de estudios, los amores perdidos, los reencuentros amorosos, y el rescoldo de la memoria de los tiempos en los que nos creíamos inmortales.