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La clase media a la que cree pertenecer Cristina

De los 10 países analizados, la clase media subió en todos, con excepción de Colombia, donde se mantuvo, y de Argentina, donde retrocedió del 56 al 52 por ciento de la población.

01 de septiembre de 2013 a las 01:23 p. m.
La clase media a la que cree pertenecer Cristina

"Tengo 51 años, 29 años de carrera docente y, aunque deseo vivir más tranquila, paso bastante estrés", resume Cristina. Tiene una hija de 14 y otra que acaba de cumplir los 10, fecha en la que se animó a dejarla sola. Así, suspendió la empleada que la cuidaba cuando ella trabaja.Está separada hace siete años, sin aporte del papá. Viaja a dos ciudades para dar clases y en casa se las arreglan para hacer con mano propia todas las tareas del hogar, incluyendo arreglos varios y pintura.Hizo un esfuerzo supremo para que su hija viaje a Disney para los 15, pagando cuotas durante dos años. "Cada vez comemos peor y utilizo todas las estrategias posibles para cocinar y ahorrar", dice.Cristina se siente parte de "la clase media que paga impuestos y trabaja sin descanso", y reniega de lo difícil que le resulta sobrellevar los gastos de la familia. ¿Es de clase media, realmente? ¿Qué define la pertenencia a ese colectivo? ¿Depende exclusivamente del nivel de ingresos o hay otros determinantes, como la cantidad de miembros en el hogar y las competencias culturales? ¿Dónde está cada uno? Creencia Aunque en el mundo está muy avanzada, la "sociología fiscal" ya ha trazado algunas pistas en Argentina. ¿La conclusión más interesante? El 50 por ciento de los argentinos cree estar en el 20 por ciento de la población que está en el segmento medio, algo que matemáticamente sería imposible, según un trabajo del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata. Por lo general, los ricos tienden a considerarse parte del "tipo promedio", cuando les sobra para estar en ese lugar. Pero quienes no tienen ingresos suficientes también están convencidos de estar en ese lugar.La situación económica del hogar de Cristina se deterioró al perder el aporte del esposo. Los seis mil pesos mensuales que gana hoy, por ejemplo, con todas sus obligaciones, la dejarían objetivamente afuera de ese colectivo. Pero esa exclusión es cuestionable, porque hay otros elementos que pasan más allá del ingreso.En la casa de Cristina, la educación es un mandato que no se cuestiona y las dos chicas irán a la universidad. Leen libros de la biblioteca de la escuela y son corrientes las discusiones políticas entre las tres frente al televisor. Hasta el viaje a Disney (para lo que vendió tortas y dulces hechos con el zapallo de su quinta) muestra que la aspiración de "pertenecer a" es a veces más fuerte que el número objetivo. Retroceso La Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) investigó el avance de la clase media en Latinoamérica en los últimos 20 años. De los 10 países analizados, en todos subió, con excepción de Colombia –donde se mantuvo– y de Argentina, donde retrocedió del 56 al 52 por ciento de la población. La recuperación desde la crisis de 2001 fue notoria, aunque todavía no llegó a alcanzar el nivel previo a la crisis. En Brasil, los hogares de clase media crecieron del 36 al 46 por ciento en dos décadas y Chile pasó del 40 al 52 por ciento. Argentina sigue siendo, no obstante, uno de los países "más medios" de la región, aunque el nivel de inflación de los últimos cinco años (sostenido y alto, por encima del 23 por ciento anual) expulse a muchos que no logran recomponer sus ingresos a ese ritmo.No obstante, pesa en muchos la "huella" cultural, que permite seguir perteneciendo más allá de que el número no alcance.