La Cabalgata Brocheriana llegó en un día especial
Unos 500 jinetes y 260 caminantes arribaron ayer a las 18.20 a Villa Cura Brochero, donde los esperaban en la plaza principal del pueblo.
Si cada año la llegada de la Cabalgata Brocheriana a Traslasierra constituye un cúmulo de emociones en una manifestación de fe con sello cordobés y serrano, el ritual de ayer constituyó un récord en cantidad e intensidad de almas conmovidas. El día había comenzado con un ya tradicional festejo de campanas, a las 6, luego de que desde el Vaticano se anunciara que la fecha de canonización. "Que esta tierra sufrida de Traslasierra haya dado un santo es una bendición y una señal importante para todos los cordobeses, el 16 de octubre será una fecha histórica para todos nosotros", dijo ayer Jorge Frigerio, expárroco de Villa Cura Brochero, actualmente en Villa Dolores.
Plaza de emociones
Un palco con autoridades eclesiásticas e institucionales frente a la vieja Iglesia del Tránsito y una plaza Centenario colmada de vecinos y visitantes recibió a las 18.20 a los 260 caminantes y a los casi 500 jinetes que llegaban tras cruzar las sierras en seis días de travesía.
El encuentro con los familiares desató lágrimas y abrazos interminables, mientras las campanas saludaban y Luis López entonaba temas del cancionero local y de la
Cantata Brocheriana
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Cruzar con fe
“Es el cura Brochero quien desde hace 20 años convoca a esta cabalgata, nosotros solamente le ayudamos”, dijo Daniel Aprile, uno de los fundadores del evento y coordinador general de esta edición desde la agrupación Senderos del Cura Gaucho.
“Venimos cuatro guías coordinando a 260 caminantes, nos levantamos cada día a las 6, desayunamos y salimos a las 7, caminamos 10 o 12 horas por día, alrededor de unos 40 kilómetros, pero el verdadero guía es Brochero”, explicó Emanuel Molina, vecino de la villa transerrana.
Silvana Olmedo, de Villa de las Rosas, contó emocionada y enarbolando una pancarta: “Caminé agradeciendo por la recuperación de Valentino Guerra, de nueve años, que fue salvado por Brochero.
Otro de los pedidos particulares al nuevo santo fue el hallazgo de Leonardo Iudicello, un joven de Traslasierra que en julio pasado se perdió en Brasil”.
Entre los jinetes, Daniel Monje, de Villa del Totoral, contó llorando: “Casi pierdo una pierna, pero el cura José Gabriel Brochero y el gauchito Gil me salvaron”.

