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El juego de las escondidas entre ambulantes y funcionarios

El control llegó hoy al sector más crítico. Los vendedores se sincronizan para intentar pasar por alto los controles.

13 de junio de 2012 a las 04:20 p. m.
El juego de las escondidas entre ambulantes y funcionarios

Un observador atento al movimiento de los vendedores ambulantes en el microcentro puede suponer que la mayoría de ellos está organizada y se mueve con sincronía.

Esta mañana, en el tramo de la San Martín comprendido entre Sarmiento y avenida Olmos, había manteros apostados en las esquinas que cuando advertían la presencia de funcionarios municipales, efectivos de seguridad o policías fiscales, aparentemente se comunicaban por celular e inmediatamente los comerciantes informales levantaban sus bártulos y se perdían de vista por alguna galería o entre los peatones.

Probablemente advertidos por ese proceder habitual, los empleados municipales de planta política, afectados al operativo de persuación, recorrieron a pie el microcentro, en grupos de tres o cuatro, con equipos handy. Así, cuando observaban que un vendedor quería desplegar los trapos en el asfalto, hablaban por radio y, sin demoras, se hacían presente inspectores de la Secretaría de Ingresos Públicos, acompañados por efectivos de la Policía. Daba la impresión que unos y otros estaban jugando a las escondidas, a plena luz del día, en un área comercial de las más ajetreadas del microcentro.

El nuevo control. Esta mañana, funcionarios municipales se armaron de valor y se animaron a cruzar la avenida Olmos por San Martín, con el propósito de persuadir a los vendedores ambulantes que cubren de mantas el asfalto, repletas de mercadería que ofrecen a precios sensiblemente inferiores a los que exhiben las vidrieras de los negocios que funcionan de manera legal (ver video).

Como ayer,  el director del Área Central de la Municipalidad, Diego Mestre, encabezó el despliegue por la peatonal y las calles del microcentro que congregan a la mayor cantidad de comerciantes informales. Lo hizo acompañado por unos 30 empleados de planta política para mitigar la falta de inspectores de Control de la Vía Pública, quienes sostienen una medida de fuerza intermitente desde hace dos semanas. También participaron efectivos de la Policía de la Provincia, de la Guardia de Infantería y de la Policía Fiscal, esta última dependiente de la Secretaría de Ingresos Públicos.

El procedimiento tuvo efectos persuasivos. Los manteros recogieron sus bártulos y en la esquina de San Martín y Olmos entregaron una nota en mano al hermano del Intendente en la que le piden autorización para que los deje trabajar de lunes a viernes, de 13 a 15, en el sector extra peatonal y después de las 20 en el embaldosado del área central.

“No queremos perjudicar a nadie, sólo queremos que nos dejen laburar. No somos choros y esta es la manera que tenemos de ganarnos la vida”, le planteó a Mestre la representante de los ambulantes que le entregó la esquela y que se identificó como Sandra. La mujer le dijo a La Voz que unas 80 familias comercializan en la vía pública, sólo en el tramo de San Martín comprendido entre Sarmiento y Olmos. “En la peatonal debe haber como 250, por lo menos”, arrojó al voleo.

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