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Inquietan casos de violencia a la salida de boliches bailables

En localidades del interior se suceden episodios que terminan con heridos, golpeados y detenidos. El fenómeno no es nuevo, pero cada vez cuesta más controlarlo.

13 de agosto de 2012 a las 12:23 a. m.
Corresponsalías
Inquietan casos de violencia a la salida de boliches bailables
Alerta. Si bien no hay hechos generalizados, cada vez preocupan más los niveles de violencia de los enfrentamientos entre grupos.

Cada fin de semana, la información policial da cuenta de hechos de violencia ocurridos a la salida de los sitios de diversión nocturna, en numerosas ciudades cordobesas.

El fenómeno no es nuevo y, según los tiempos, va variando en su frecuencia o gravedad en una u otra ciudad. Aun sin estadísticas finas, en la mayoría de las sedes policiales creen que no hay más casos que años atrás, pero admiten que los niveles de violencia de los hechos parecen crecer. En cada caso, se adjudica al creciente consumo de alcohol y estupefacientes un condimento esencial del escenario. Trifulcas entre grupos, de madrugada, o hasta casos de arrebatos con robos, no son extraños en ninguna ciudad con vida nocturna. Pero en algunos casos, tras las grescas quedan heridos y golpeados. De recorrida. En Villa Nueva, el municipio le retiró la habilitación a una discoteca por una suma de contravenciones, casos de violencia y delitos ocurridos dentro y fuera del local. Días antes, en una pelea entre barras, un chico de 26 años recibió una herida de arma blanca y fue internado en estado grave.

En la misma localidad pero semanas atrás, en otro boliche detuvieron a varios jóvenes en una gresca. En su vecina Villa María, en el último tiempo, no se han registrado episodios de esa gravedad. En el valle de Punilla, la noche suele complicarse en temporada alta. Pero en La Falda, con turistas o no, se vienen sucediendo situaciones conflictivas. Sobre calle 9 de Julio, hay al menos nueve boliches bailables concentrados en 150 metros. Al horario de salida, se suelen enfrentar barras, con episodios violentos que terminan con detenidos. En varios casos se acumulan heridos con arma blanca o golpes. Hace un mes, ante un desorden, un policía quedó detenido por disparar su escopeta con balas de goma hiriendo en un ojo a una joven.En Río Cuarto, la ciudad más grande del interior, no han trascendido episodios graves en lo que va del año, aunque las escenas de violencia no son extrañan: semanas atrás, por ejemplo, dos jóvenes fueron golpeados en el interior de un boliche. Hubo incidentes en fiestas privadas, que para evitar el control municipal, se organizan en sitios alejados del radio urbano. El 14 de julio, por caso, en una fiesta privada en barrio Alberdi tres personas resultaron heridas de bala tras una gresca.En San Francisco y Alta Gracia no se vienen registrando episodios al menos con heridos en los últimos meses, más allá de desórdenes por ebriedad.En el caso de Río Tercero, este año la delegación local de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) receptó varias denuncias de excesos de guardias de boliches contra algunos adolescentes.En Calamuchita no se contabilizan este año sucesos serios en ciudades con vida nocturna como Santa Rosa, Villa General Belgrano y Embalse. Si bien hay antecedentes de hechos con lesionados e intervención policial, no se sumaron más.En la zona de Jesús María, el caso reciente más preocupante se registró a la salida de un boliche en Sinsacate, a principios de abril, cuando un grupo de adolescentes golpeó a uno 17 años, que resultó con varias heridas. Esa misma patota –que alguna señalan como integrada por alumnos de colegios prestigiados de Jesús María– habría participado en otras peleas anteriores. También a la salida de bailes se vienen registrando enfrentamientos entre grupos, generalmente de mayores de edad, que llegaron incluso a enfrentamientos con policías.En el área de Sierras Chicas, Villa Allende y Río Ceballos concentran la movida nocturna. En la primera, pegada a la ciudad de Córdoba, el enfrentamiento entre barras dejó de ser una constante a partir de los crecientes controles policiales. En Río Ceballos, con menor actividad en el rubro, casi no figuran esos episodios en los partes policiales.La zona de Villa Dolores, en Traslasierra, no registra sucesos frecuentes ligados a las madrugadas tras la diversión nocturna. Pero suma dos muy graves en el recuerdo: uno fue la muerte de Guillermo Joel Cáceres (16), en 2008, atacado por un grupo a la salida de un boliche en Las Tapias; ese caso del crimen "del flogger " –como se lo llamó– espera ir a juicio, con un imputado. Más reciente es el episodio que dejó hospitalizado durante un mes a Sebastián Farías (31), y por el que están imputados dos estudiantes de un terciario de Villa Dolores.