Inédito mea culpa de la Iglesia Católica
En todos sus templos, la diócesis de San Isidro pidió perdón públicamente a las víctimas de un sacerdote condenado por abusos sexuales. Se comprometieron a indemnizar económicamente a los cuatro jóvenes sometidos por el cura José Mercau en 2005.
Buenos Aires. Por primera vez en nuestro país, la Iglesia Católica pidió perdón públicamente a las víctimas de un sacerdote condenado por abuso sexual y, además, se comprometió a indemnizarlas económicamente.
“Asumir, pedir perdón y deseo de reparar”, fue el título del mea culpa que leyó ayer el obispo Oscar Ojea y el presbiterio de la diócesis de San Isidro como forma de expresar perdón a los jóvenes afectados por los delitos que cometió el sacerdote José Mercau en 2005, cuando era párroco de San Juan Bautista, en Ricardo Rojas, partido de Tigre. Actualmente, el cura purga una condena de 14 años en prisión en la Unidad 41 de Campana, la misma donde también está detenido el sacerdote Julio Cesar Grassi.
El texto, que fue leído ayer en todos los templos de la diócesis de San Isidro, manifiesta la “decisión de ayudar, desde nuestras posibilidades, a éstos jóvenes a sanar heridas y construir un porvenir”.
A su vez, expresa también el deseo de que este inédito gesto de la Iglesia “signifique una renovación en toda la comunidad del compromiso por promover una cultura del cuidado de los niños y adolescentes”.
La diócesis de San Isidro también citó palabras del papa Francisco: “Cuidémonos los unos a los otros. Cuídese entre ustedes, no se hagan daño. Cuídense la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos”.
Puntualmente, sobre los hechos de abuso sexual, el comunicado sostiene que “las secuelas que deja en el futuro de los niños y de los jóvenes no se pueden medir”, pero agrega que “su vida vincular y afectiva queda lastimada en lo más hondo por la violación de su intimidad”.
A su vez, reconocieron que la conducta del que abusa “también hiere a todo el Cuerpo de Cristo y quiebra la confianza en la comunidad”, asumiendo que “con claridad estos actos están abiertamente en contradicción con la Palabra de Dios y con la tarea evangelizadora que día a día comunidades y pastores llevan adelante”.
Por otra parte, la diócesis anunció que puso en venta algunas de sus propiedades para poder cumplir con el compromiso de indemnizar económicamente a las cuatro víctimas, que tenían entre 11 y 14 años en 2005 y vivían en el hogar San Juan Diego de El Talar, donde trabajaba Mercau.
Las decisiones de pedir perdón y reparar económicamente a las víctimas, se enmarca en la política de “tolerancia cero” con los clérigos abusadores impuesta por la Santa Sede y la prédica del pontífice argentino en cuanto a la necesidad de acompañar a las víctimas de abusos.
Si bien en Argentina es un hecho histórico, sí registra antecedentes en otros países como Irlanda, Alemania y Estados Unidos. Allí, en Boston, el actual cardenal y consejero del papa Francisco, Sean O’Malley, vendió la residencia del arzobispo para reparar a las víctimas.

