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Imputan al médico denunciado por presuntos casos de eutanasia

Aunque se asegura que aún no están los resultados de las pericias toxicológicas a los pacientes fallecidos, el médico Martín Isa fue imputado por el fiscal Javier Di Santo.

15 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
Corresponsalía
Imputan al médico denunciado por presuntos casos de eutanasia

Río Cuarto. Aunque se asegura que aún no están los resultados de las pericias toxicológicas a los pacientes fallecidos, el médico Martín Isa fue imputado por el fiscal Javier Di Santo como presunto autor de homicidio calificado por alevosía, en dos hechos. Según confirmó su abogado, Eduardo Massa, el médico no se abstuvo de declarar sino que dio explicaciones al fiscal de toda su actuación y negó rotundamente haberle aplicado potasio a dos pacientes para acelerar su deceso, como denunció una enfermera, el 1 de agosto pasado. La indagatoria duró tres horas. Massa dijo que, según su cliente, lo que le aplicó a los dos pacientes de terapia intensiva fueron "sedativos que habitualmente se manejan en la emergencia para aliviar su situación y sostenerlos con vida". Di Santo imputó a Isa el artículo 80 inciso 2, que pena con prisión perpetua "al que matare con ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso". Pero no ordenó la detención del médico. "La imputación no es plena porque no hay medidas de coerción. El fiscal quería reunir todos los elementos, por eso le tomó declaración y ahora se dedicará a corroborar las relaciones de tiempo, espacio, lugar presencia y circunstancias del caso", interpretó Massa.A todo esto se esperan los resultados de las pericias toxicológicas e histopatológicas, que serían clave. El abogado defensor adelantó que, según su perito de parte, "la pericia no compromete ni desvirtúa" la postura de Isa.En los últimos días, el fiscal tomó declaración testimonial a varios empleados de la clínica. La enfermera denunciante asegura que el 30 de julio la terapia estaba saturada de urgencias y el doctor fue a buscar al botiquín unas ampollas, preparó una jeringa grande y se dirigió a las camas de los pacientes Roque Centeno (67) y Claudia Amaya (42). Minutos después, asegura haber visto que el médico desechaba ampollas de potasio, al tiempo que los pacientes morían de paros cardiorrespiratorios. Mientras que algunos empleados de la clínica han corroborado que estas personas estaban a punto de morir, el fiscal tiene que determinar si su deceso, con escasos minutos de diferencia, se produjo de manera natural o fue precipitado por una inyección en bolo.