La licencia sin goce de sueldo que pidió Diego Peralta tras ser imputado por la Justicia provincial abrió una situación sensible en una de las áreas más importantes de la Municipalidad de Córdoba. El secretario de Desarrollo Urbano dejó transitoriamente sus funciones y las delegó en Sergio Lorenzatti, secretario de Administración Pública y Capital Humano.
La decisión fue adoptada por el propio Peralta, según comunicó el municipio, después de que fuera imputado como partícipe necesario en una causa por presunta defraudación por administración infiel. La investigación está vinculada con la Caja de Previsión de la Ingeniería, Arquitectura, Agrimensura, Agronomía y Profesionales de la Construcción.
La imputación no está relacionada con su desempeño actual como funcionario municipal. Los hechos investigados corresponden a su actuación previa en el ámbito del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba.
El movimiento administrativo tuvo impacto político inmediato porque Desarrollo Urbano concentra áreas clave para el funcionamiento cotidiano de la ciudad. De esa secretaría dependen tanto la planificación urbana y la aprobación de proyectos privados como una parte central de la infraestructura municipal.
El frente urbanístico
El primer frente es el urbanístico. Allí se tramitan expedientes vinculados con edificaciones, urbanizaciones, loteos, permisos de obra y definiciones técnicas que inciden de manera directa sobre el sector desarrollista y sobre el crecimiento de la ciudad.
Ese circuito tiene relevancia económica y política. En una ciudad atravesada por debates sobre densificación, convenios urbanísticos, nuevos barrios y presión sobre los servicios, cualquier demora en los procesos administrativos puede generar efectos sobre inversores, profesionales, vecinos y empresas constructoras.
Sin embargo, fuentes con conocimiento del funcionamiento interno del área señalaron que ese frente no debería sufrir una afectación grave. Según esa mirada, la estructura técnica de la Secretaría de Desarrollo Urbano sigue en funciones y cuenta con procedimientos consolidados para sostener la tramitación de permisos y autorizaciones.
En ese esquema aparece como figura central el subsecretario de Planeamiento, Gustavo Rebord, quien continúa en funciones dentro del área. La expectativa en el sector es que la continuidad de los equipos técnicos permita evitar demoras innecesarias en la gestión de obras privadas y expedientes urbanos.
Infraestructura y servicios
El segundo frente es más sensible para la vida diaria de los vecinos. Bajo la órbita de Desarrollo Urbano también funciona el área de Infraestructura, que incluye direcciones vinculadas con Alumbrado Público, Obras Viales, Redes Sanitarias y Gas.
Allí se tramitan respuestas a reclamos que suelen estar entre los más frecuentes en los barrios. Entre ellos figuran luminarias quemadas, postes con fallas, baches, calles deterioradas y desbordes cloacales.
En otro momento de la gestión, la salida transitoria de un funcionario con ese nivel de responsabilidad habría abierto un escenario de mayor incertidumbre operativa. Pero el contexto actual muestra que parte de ese frente ya estaba siendo auxiliado por el Gobierno provincial.
La Municipalidad atraviesa una situación financiera restrictiva, marcada por la caída real de recursos y por el impacto de la crisis económica sobre la actividad comercial. Uno de los ingresos más sensibles es la contribución que incide sobre el comercio y la industria, afectada por el retroceso del consumo.
Ese cuadro repercutió sobre la obra pública municipal y sobre la capacidad de respuesta en servicios urbanos. Por eso, en los últimos meses el municipio empezó a apoyarse con mayor fuerza en acuerdos con la Provincia para sostener intervenciones de infraestructura.
El auxilio provincial
Uno de los casos más claros es el alumbrado público. Ante demoras en la atención de reclamos, la Municipalidad y la Provincia acordaron que la Empresa Provincial de Energía de Córdoba asumiera una parte importante de las respuestas operativas sobre luminarias.
También hubo anuncios provinciales para acompañar la restauración, puesta en valor y reparación de calles y avenidas en la Capital. Ese auxilio redujo la presión directa sobre el municipio en uno de los rubros más visibles para los vecinos.
La situación de la obra pública municipal ya venía bajo observación. Días atrás, este diario informó sobre la paralización de la obra de bulevarización de bulevar San Juan, uno de los proyectos centrales de la gestión de Daniel Passerini para cambiar el perfil de ese corredor.
Esa intervención también acumulaba cuestionamientos de comerciantes, vecinos y automovilistas. Las críticas apuntaban tanto a las características de la obra como a los plazos de ejecución y al impacto que los trabajos tuvieron sobre la circulación y la actividad comercial.
En ese caso, Peralta había rechazado que la paralización obedeciera a una cuestión financiera del municipio. El funcionario responsabilizó a Suvermax, la empresa a cargo de los trabajos, y sostuvo que el problema estaba vinculado con la situación de la contratista.
La misma firma también tenía a su cargo la puesta en valor del ex Registro Civil de avenida Colón, en barrio Alberdi. Esa obra también quedó paralizada y sin fecha cierta de reanudación, lo que profundizó el debate sobre el ritmo de ejecución de los proyectos municipales.
Una transición delicada
La licencia de Peralta se produjo, así, en un momento político delicado para el municipio. La administración Passerini viene golpeada por el caso Agostina, en el que el presunto femicida de la adolescente era un becario municipal que hacía días había recibido el pase a planta transitoria.
Sin más espaldas para otro frente de tormenta, la licencia de Peralta busca cerrar un flanco al golpeado gobierno municipal.
En lo operativo, la delegación de funciones en Lorenzatti aparece como un gesto de garantizar el funcionamiento del área.
Como responsable de Administración Pública y Capital Humano, Lorenzatti forma parte del núcleo de gestión más cercano al intendente Passerini y ya concentra áreas decisivas de la administración municipal.
El interrogante es cuánto podrá sostenerse esa doble responsabilidad sin alterar el funcionamiento cotidiano de Desarrollo Urbano. Por ahora, la lectura dominante dentro del municipio y entre actores del sector es que el impacto operativo debería ser acotado.
Esa previsión se apoya en dos factores. Por un lado, en la continuidad de los equipos técnicos en Planeamiento y Obras Privadas. Por el otro, en el acompañamiento provincial en infraestructura, especialmente en alumbrado y recuperación de calles.
El efecto político, en cambio, es más evidente. La salida transitoria de Peralta obliga a la Municipalidad a administrar una crisis institucional en un área clave, mientras la causa judicial sigue su curso y el funcionario conserva su estado de inocencia.

