Un siglo. La Iglesia Ortodoxa San Jorge cumple 100 años: historia de fe e inmigración que sigue viva en Córdoba
Fundada por inmigrantes sirios y libaneses, la parroquia celebra el centenario de su templo con una misa especial y la inauguración de una imagen de su patrono.
La Iglesia Ortodoxa San Jorge cumple 100 años de antigüedad en Córdoba desde su inauguración en junio de 1926. Para celebrarlo, este viernes 26 de junio la comunidad realizará actividades conmemorativas
A las 18 se realizará una misa que estará presidida por monseñor Santiago El Khoury, arzobispo metropolitano de Buenos Aires y Argentina de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Antioquia. También asistirán sacerdotes de otras parroquias ortodoxas del interior del país y autoridades del gobierno provincial y municipal.
“En la misa haremos una acción de gracias por este centenario, por nuestros padres, por nuestros abuelos y por aquellos que trabajaron tanto por sostener la fe en Córdoba”, dice a La Voz Víctor Villafañe, el párroco de la Iglesia San Jorge y vicario general de la arquidiócesis.
Luego, se hará la entronización de una imagen de San Jorge en el atrio de la iglesia. Se trata de un mural de cerámica con estética bizantina de 3,40 metros de alto por 2,20 de ancho, cuyas partes llegaron desde Brasil y se armaron en Córdoba.
“En la comunidad hay mucha alegría, entusiasmo y emoción. El aniversario reavivó la fe porque hizo que muchos fieles se acercaran a la Iglesia, recordaran sus orígenes y revalorizaran el esfuerzo que sus bisabuelos y abuelos hicieron para forjar la fe”, suma el sacerdote..

Los orígenes y la inmigración
La Iglesia Ortodoxa San Jorge es una de las iglesias autocéfalas de la comunión ortodoxa que se consideran sucesoras de los apóstoles Pedro y Pablo. Su misión principal es propagar el evangelio por el mundo a través de la fe transmitida por dichos apóstoles.
La comunidad de esta iglesia llegó a la Argentina a finales del siglo XIX con la ola inmigratoria que trajo a grupos de cristianos de sirios y libaneses dependientes del Patriarcado Ortodoxo de Antioquía.

Se fueron radicando en distintas provincias de nuestro país y aquellos que se asentaron en Córdoba, constituyeron el germen de lo que llegaría a ser la parroquia de San Jorge.
Como ocurrió con otras colectividades, tenían la necesidad de preservar su idioma, religión y costumbres. Para lograrlo y sin tener todavía un templo, se reunían a celebrar la liturgia en la casa del sacerdote Padre Murat Suait, quien arribó a Argentina en 1910 y los dirigió espiritualmente desde entonces.
Así comenzó la organización parroquial que con el tiempo derivó en la fundación del Centro Ortodoxo de Córdoba, en mayo de 1918. La entidad representaría jurídica y administrativamente a la comunidad y entre sus objetivos estaba no solo la construcción de una iglesia sino también de escuelas.

El templo y el esfuerzo colectivo
Unos años después, el padre Suaid no pudo continuar con su tarea por su avanzada edad y su debilitada salud, por lo que el archimandrita Miguel Jaluf quedó al frente de la parroquia. Este último junto con los miembros del Centro Ortodoxo trabajaron para conseguir los fondos necesarios para levantar el templo.
Fue en 1921 que se logró la adquisición de un terreno y en noviembre de 1924 comenzó la construcción. Quien dirigió y administró la obra por encargo del Centro Ortodoxo fue Abdón Sahade, una personalidad que llegó a ser reconocida en Córdoba por, entre otras cosas, diseñar la primera casa giratoria del mundo.

Las obras se desarrollaron con rapidez y en junio de 1926 se inauguró el templo. El proyecto completo incluía la incorporación de una escuela pero por algunos inconvenientes fue recién en 1980 que se logró crear el Centro Educacional San Jorge bajo el patrocinio jurídico del Centro Ortodoxo.
Una de las singularidades del edificio es que casi todos sus elementos se conservan intactos desde su construcción. “Como todas las iglesias ortodoxas entre la nave del templo y el altar, hay una pared llamada iconostasio, por contener íconos. Hasta el iconostasio es original de esa época”, describe Villafañe.
Y agrega: “Como no había mucha posibilidad de que vengan iconólogos, es decir pintores de íconos de Medio Oriente, estos tienen muchos rasgos occidentales. Aunque tratan de mantener la impronta de la iconografía bizantina particular y característica de la Iglesia Ortodoxa”.

La identidad ortodoxa
Esta impronta bizantina de la arquitectura del templo y del iconostasio es una de las particularidades de la Iglesia Ortodoxa y de su identidad. “No tenemos imágenes tridimensionales para la veneración”, remarca el sacerdote.
Otra de las características es que la misa sigue teniendo las características de la liturgia bizantina oriental. Es cantada y el sacerdote la celebra dando la espalda a los fieles. Solo se voltea para bendecir, para la lectura del evangelio y para dar la homilía.

“La posición de espaldas tiene que ver con que el sacerdote mira hacia el oriente. Simbólicamente responde a que es el conductor que dirige la nave hacia el cielo, hacia el destino u horizonte al que quiere llegar”, explica Villafañe.
Entre otras diferencias con la Iglesia Católica Romana se puede mencionar que la comunión no se ofrece con una hostia sino con pan con levadura, que los hombres casados pueden ser sacerdotes, que la Virgen María no tiene la concepción de ser Inmaculada y que la cabeza de la iglesia es el patriarca Juan X, que reside en Siria.

Las misas habituales se celebran los miércoles a las 18 y los domingos a las 10.30. En su mayoría se dictan siempre en español por orden del patriarcado. Solo se expresan algunas frases en árabes cuando está presente algún obispo.
“La palabra ortodoxo significa recta doctrina o recta fe. Para nosotros ser ortodoxos en 2026 es seguir la verdadera fe. Con esto nos referimos a ser fieles a las enseñanzas del Evangelio y a los mandamientos del Señor, manteniendo esa fe apostólica que viene desde los apóstoles y los primeros padres y que se fue enseñando de forma oral y escrita”, sostiene el sacerdote.
La imagen de San Jorge
La mayoría de las parroquias ortodoxas del Patriarcado de Antioquía de Argentina han elegido a San Jorge como su patrono. Según Villafañe esto responde a que en Medio Oriente es un santo muy venerado.

“Se crió en Palestina y algunos dicen que nació en Capadocia, Turquía. Con madre palestina y padre capadocio. El mismo origen de San Jorge es lo que hizo que los árabes tengan una fuerte veneración por el santo. Su imagen es muy fuerte en Medio Oriente”, cuenta.
Y cierra: “su vida nos habla de que siendo joven él queda huérfano pero sigue adelante y se destaca en el ejército. Esa fuerza creo que es con la que se sentían identificados esos primeros inmigrantes que llegaron al país. Un santo que los acompañaba, un soldado que vencía la adversidad”.


