Hugo y "León", juntos para siempre y pese a las dificultades
Adoptó hace tres años a un perro que no tiene movilidad en las patas traseras. Le cambia los pañales tres veces por día.
Nadie tiene derecho a estar solo en vida. Hugo Sánchez (45 años), un fabricante de muebles y tapices que vive en Alto Alberdi, se separó de su pareja tiempo atrás.
Ama tanto a los perros que hace tres años adoptó a “León”, un callejero discapacitado que fue atropellado por un auto hace un lustro y quedó sin movilidad en sus patas traseras.
Por esta invalidez que le impide levantar sus extremidades, se orina y se defeca encima. Pasó por varios dueños, pero nadie lo quería así. Hubo quienes aconsejaron sacrificarlo. Pero Hugo se lo quedó. “Sentí ganas de adoptarlo”, admite.
“León”, marrón y negro de pelaje, estaba flaquito cuando llegó a su hogar. Con ayuda de veterinarios y el amor de su amo, comenzó a mejorar.
Hoy, come de todo. “Le encantan los criollos y se desespera por el helado”, confiesa Hugo. Un carrito con ruedas suple su imposibilidad de caminar. El hombre se lo coloca para sacarlo a pasear. Es el momento que “León” más ansía y que le permite ejercitarse.
El gran problema es que el perro necesita de su dueño para hacer sus necesidades: usa tres pañales al día que Hugo debe cambiarle con paciencia.
“Depende ciento por ciento de mí para sobrevivir”, reconoce Hugo, quien trabaja en su domicilio y eso le permite cuidar a “León” casi todo el día.
Pero hace años que no puede salir de vacaciones. “Si me voy, el perro se muere; no encuentro a nadie que quiera cuidarlo unos días y lo entiendo: es incómodo y una responsabilidad grande”, considera.
Y revela que le gustaría que la gente tome conciencia de la importancia de adoptar mascotas discapacitadas que necesitan de los humanos. “Debería ser más normal, pero no es así; en mi caso, desde que tengo a ‘León’ me siento mejor persona”, agrega.

