Volatiloma humano. La huella química invisible que explica por qué algunas personas huelen peor que otras

Científicos identificaron que la genética, la dieta y las emociones configuran un rastro aromático único e imposible de borrar. Qué es el volatiloma humano.

24 de marzo de 2026 a las 02:58 p. m.
La huella química invisible que explica por qué algunas personas huelen peor que otras
Cada cuerpo tiene un olor o huella aromática, que nos acompaña a todas partes. No hay nadie que huela igual que otro.

Cada ser humano desprende una corriente constante de moléculas invisibles a través de la piel, el sudor, el aliento y las lágrimas. Este fenómeno, denominado "volatiloma humano", constituye una firma química personal que funciona como una forma de comunicación imperceptible.

A pesar del uso de jabones, perfumes o desodorantes, este rastro biológico persiste como un fondo aromático que ninguna fragancia logra neutralizar por completo.

Laura López Mascaraque, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y referente en el estudio del olfato, sostiene que somos un "microcosmos" donde interactúan factores biológicos, culturales y emocionales.

Los factores que alteran el olor corporal

La dieta juega un rol fundamental en la composición de este rastro. Alimentos como el ajo, la cebolla y especias como el curry impregnan el sudor y el aliento durante horas. En contrapartida, una alimentación rica en frutas y verduras suele generar aromas considerados más suaves y frescos.

Más allá de lo que se ingiere, el estado de ánimo también modifica la química corporal de manera directa. López Mascaraque señala que la ansiedad, por ejemplo, produce notas más ácidas en el sudor, mientras que el miedo, en cambio, acentúa el olor natural y la tranquilidad tiende a suavizarlo.

El olor como indicador de enfermedades

Cada cuerpo tiene un olor o huella aromática, que nos acompaña a todas partes. No hay nadie que huela igual que otro.
Cada cuerpo tiene un olor o huella aromática, que nos acompaña a todas partes. No hay nadie que huela igual que otro. (Unsplash)

Uno de los puntos más relevantes de la investigación es la existencia de la firma olfativa patológica. Ciertas enfermedades alteran la proporción de moléculas que el cuerpo libera, permitiendo diagnósticos precarios mediante el olfato, una técnica que se remonta al siglo XIX.

En pacientes con diabetes, por ejemplo, el metabolismo alterado de la glucosa genera un olor dulce y afrutado debido a la presencia de acetona. Por otro lado, la insuficiencia renal provoca un aliento con notas amoniacales por la acumulación de urea, mientras que la insuficiencia hepática remite a un olor similar al pescado crudo.

Avances en diagnósticos preventivos

En ciudades donde beber agua de la canilla es seguro y recomendable, muchas veces se asume que el proceso de limpieza empieza y acaba en las estaciones de tratamiento de agua del país.
En ciudades donde beber agua de la canilla es seguro y recomendable, muchas veces se asume que el proceso de limpieza empieza y acaba en las estaciones de tratamiento de agua del país. ((Freepik))

Un caso emblemático citado por la especialista es el de la enfermedad de Parkinson. Se identificó que, años antes de que aparezcan los síntomas motores, el cuerpo comienza a liberar aldehídos grasos y ácidos carboxílicos que cambian el olor de la persona, convirtiéndose en un síntoma temprano.

Actualmente, el entrenamiento de perros para detectar patologías como el cáncer de próstata, pulmón o incluso el Covid-19 refuerza esta línea de estudio.

Ahora, la ciencia busca estandarizar el análisis del volatiloma para que pueda ser utilizado como un marcador clínico no invasivo en el futuro no muy lejano.