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El hombre que armó 45 kilómetros de pircas

15 de septiembre de 2018 a las 12:01 a. m.
El hombre que armó 45 kilómetros de pircas
Origen. La construcción de pircas de piedra es una tradición incaica.

La pirca que separa lo que hoy representan las comunas de Tala Huasi y Cuesta Blanca, en el sur del Valle de Punilla, tiene unos cuatro kilómetros de extensión. Fue construida de cabo a rabo por el padre de Jesús Altamirano, el padre de José.

“Esta pirca es de 1948, tiene 70 años”, comenta José, mientras levanta algunas piedras del piso y las vuelve a colocar en su lugar. “La hizo mi padre seis años antes de que yo naciera”, precisa.

“Me gusta mucho recorrer estos lugares y levantar lo que se ha caído por el paso del tiempo. Por ahí hago eso, ando por la zona y cuando veo alguna pirca caída me pongo a levantarla. No hace falta que me lo pida el dueño. Es una cuestión que me nace porque me gusta”, agrega Altamirano, quien nació entre los faldeos serranos y los primeros recuerdos que tiene de su infancia se ligan a ese oficio en el que acompañaba a su padre.

En campos aledaños a Villa Carlos Paz, en lo que todavía hoy es la Estancia Garayzábal, don Jesús levantó unos 11 kilómetros de esas paredes de piedras encastradas.

“Yo investigué un poco y llegué a la conclusión de que mi padre hizo unos 45 kilómetros de pircas en toda la zona”, asegura ahora José. Y agrega: “Mi papá se dedicó exclusivamente a eso. A veces, también construía ranchos, pero de piedra y barro”.

José, como su padre, no podría explicarse sin una piedra cerca. Aún hoy vive de ellas: ahora no son pircas, sino paredes en casas las que construye.