Temas del día:

Historias de los que descubrieron sus raíces

“Confirmé lo que siempre supe”, sintetiza Natalia Hochea (32). Hace dos años ratificó que tenía sangre aborigen.

13 de agosto de 2014 a las 12:02 a. m.
Informe corresponsalías
Historias de los que descubrieron sus raíces
María Elena Valdovinoitt. Tiene 62 años. Nació en Chile, pero vive en Santa Rosa de Calamuchita. Descubrió que tenía sangre mapuche. Estudia Antropología (La Voz).

“Confirmé lo que siempre supe”, sintetiza Natalia Hochea (32). Hace dos años ratificó que tenía sangre aborigen.

Natalia vive en Berrotarán, donde es conocida como cantante de folklore. Algo sabía por su familia de que tenía antepasados lejanos de pueblos originarios. Pero cuando se enteró de que el Museo de Antropología de Córdoba hacía análisis de ADN para una investigación, se presentó. Y lo confirmó. “Tengo linaje de los comechingones, de los pueblos originarios serranos, por la parte materna”, asegura.

En el último censo, en 2010, fue una de los 51.142 cordobeses que reconoció vestigios aborígenes. Pero además trabajó de censista y cuenta que le llamó la atención que cuando preguntaba si reconocían algún antecedente indígena, en las respuestas se plasmaba cierto enojo: “No, por favor”, le contestaban muchos”.

Natalia tiene un hijo de dos años. Se llama Luigi, por sus abuelos italianos. “Estoy embarazada y el próximo tendrá nombre aborigen”, anticipa.

Se involucró en la temática tanto que es presidenta de la Mesa Coordinadora Regional de Pueblos Indígenas para Derechos Humanos, para el sur cordobés, la primera de este tipo en esta provincia. “Hay que trabajar para hacer visible lo indígena, recuperarlo”, insiste Natalia.

Otra historia es la de María Elena Valdovinoitt (62), nacida en Chile pero habitante hoy de Santa Rosa de Calamuchita. Psicóloga de profesión, vivió también en España y África. Reconoce que desciende en parte de mapuches. “Recién cuando salí de Chile tomé conciencia de mis rasgos. La sociedad chilena tiene un fuerte mestizaje, ser chileno es un híbrido”, plantea. Dice que en la capital chilena también hay una negación recurrente de los orígenes indígenas. Sus estudios de antropología y psicología le ayudaron a investigar temas vinculados con su identidad.