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La historia del hombre que, por amor, no quiere ser deportado

Rafael Heredia Garcíaman tiene una batalla legal para quedarse en Córdoba, donde cumple condena por tráfico de cocaína en su estómago. Se casó aquí y tiene trabajo.

10 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
La historia del hombre que, por amor, no quiere ser deportado

El 13 de octubre de 2005, el español Rafael Heredia García, por entonces de 30 años, se debatía entre la vida y la muerte en un hospital de la ciudad de Córdoba. El joven valenciano, al parecer acuciado por la pobreza, aceptó un "contrato" en su pueblo natal. Le pagaron los pasajes y hoteles para que trasladara un par de kilos de cocaína en su cuerpo. El muchacho estuvo en Córdoba, fue a Mendoza y, de regreso a Córdoba y cuando se aprestaba a abandonar el país, se empezó a poner pálido; las piernas le temblaban. Fue asistido por personal de seguridad del Aeropuerto Córdoba y fue internado de urgencia: una cápsula de cocaína había estallado en su estómago. Corto de carácter, muy callado, el muchacho pasó del hospital a la cárcel de Bouwer sin escalas. Fue condenado a seis años y seis meses de prisión. Su vida no tenía sentido. Le restaba esperar que pasaran tres años y tres meses para que, por la Ley de Migraciones, se le diera por cumplida la pena y fuera deportado a España.Los días transcurrían invariablemente tristes y Rafael no le encontraba ningún sentido a su vida, hasta que a las puertas de su celda golpeó el amor. Un compañero le presentó a Laura, una mujer, madre de tres niñas, que visitaba a éste porque tenían una vieja amistad. Perdidamente enamorado, el valenciano terminó por casarse con Laura. Por eso prefirió seguir preso y cumplir toda la condena, para no ser deportado.Al tomar conocimiento del beneficio de la libertad condicional de Rafael, la Dirección Nacional de Migraciones ordenó su expulsión del país, el 11 de octubre de 2008. Recurso. Heredia interpuso un recurso de reconsideración, aduciendo la "reunificación familiar" (su casamiento con una argentina madre de tres hijos). El 8 de junio de 2009, Migraciones rechazó el recurso. El 1º de octubre de ese año, el Tribunal Oral Federal en lo Criminal N° 1, de la ciudad de Córdoba, entregó a Migraciones el pasaporte del español Heredia para que sea expulsado de la Argentina, medida que aún no se cumplió. Sobre la medida de "no innovar", la Cámara se declaró incompetente para suspender la expulsión de Heredia del país, porque en la Ley de Migraciones, "el extranjero que alegue ser padre, hijo o cónyuge de argentino nativo, siempre que el matrimonio se hubiese celebrado con anterioridad al hecho que motivara la resolución, la Dirección Nacional de Migraciones deberá suspender la expulsión y constatar la existencia del vínculo alegado en un plazo de 48 horas". Este diario entrevistó en su momento al español. Pero ¿qué fue de su vida?Rafael espera una resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Un recurso de queja es su última esperanza. En agosto, el valenciano cumplirá 36 años y cumplirá con la condicional en octubre. Ese mes es clave para su futuro. Familia feliz. "Se ha presentado todo, pero no sabemos qué va a pasar. Estamos muy bien, somos felices, pero todos los días perdemos ese segundo de vida al pensar que podrían separarnos. Si a él lo deportan, yo no podría ir a España. Tengo tres hijas; sería imposible", se lamenta Laura. Ha pasado bastante tiempo desde la primera cita en la cárcel. "Yo aposté por él y no me equivoqué en lo que aposté. Le di una oportunidad y lo está demostrando", señala la mujer. "Es un muchacho extraordinario: llega a casa y trae el dinero que gana", cuenta y agrega: "Está trabajando en Santa Elena, no lo veo durante toda la semana y cuando viene a casa (en Villa Los Llanos), no se queda quieto; siempre quiere hacer algo por mejorar. Él sabe de electricidad, de instalaciones de gas. Yo no tenía pisos en la casa y entre los dos los pusimos", agrega Laura, con indisimulado orgullo."'El Rafa' es un tipo bueno; es lo que aparenta, no es un farsante. Cometió un error y ya lo pagó con creces", asegura la mujer.A su turno, desde Santa Elena, Rafael se declara "demasiado feliz". "Tengo una familia maravillosa y estoy construyendo una escuela para la Nación; tengo Cuil y me pagan en blanco", aclara. El español devenido cordobés tiene fe, aunque sabe que la queja ante la Corte es su "último cartucho".Más allá de los intentos por expulsarlo del país, es muy probable que Heredia García pueda radicarse de manera definitiva en Córdoba.Esto podría ser así debido a que existe jurisprudencia que lo favorece, según lo manifestado por el fiscal federal de la ciudad de Córdoba, Maximiliano Hairabedian.