2° Guerra Mundial. La historia del buque Graf Spee y su impacto en Córdoba, contada por hijos de los marinos alemanes

En La Falda, una charla repasará lo sucedido con el acorazado alemán hundido en 1939 y cuyos tripulantes rehicieron sus vidas en Argentina.

08 de julio de 2026 a las 04:08 p. m.
La historia del buque Graf Spee y su impacto en Córdoba, contada por hijos de los marinos alemanes
Imágenes históricas de marinos del acorazado alemán Graf Spee ya en Argentina.

La historia del buque alemán Graf Spee, hundido en el Río de la Plata al inicio de la Segunda Guerra Mundial y con parte de su tripulación distribuida luego en pueblos cordobeses, representa una leyenda muchas veces contada pero que ofrece una y otra vez renovados capítulos.

Lo sucedido con el acorazado Admiral Graf Spee y el destino de los alemanes que se quedaron sin barco será ahora motivo de una charla en una de la ciudades cordobesas donde esa historia tiene páginas propias: La Falda, en el Valle de Punilla.

Este sábado 11, a las 15, se llevará a cabo un encuentro, abierto a todo público, en la sede del Edén Hotel (otro sitio con larga historia), organizado en conjunto por el Círculo de Camaradería del Graf Spee y por el propio hotel, con entrada gratuita.

La disertación estará a cargo de Mónica Voigtländer, con la colaboración de Enrique Dick, ambos hijos de marinos que integraron la tripulación del buque alemán. La actividad contará además con la presencia de otros hijos y nietos de tripulantes, que se acercarán a dar su propio testimonio.

Voigtländer, integrante del Círculo de Camaradería, explicó que el objetivo de este tipo de encuentros es que la historia del acorazado hundido en 1939 y de sus marinos no se pierda con el paso del tiempo. "Queremos que siga viva, y con más razón si la contamos nosotros, que somos los hijos directos: es historia de primera mano", apuntó.

Imágenes históricas de marinos del acorazado alemán Graf Spee ya en Argentina.
Imágenes históricas de marinos del acorazado alemán Graf Spee ya en Argentina. (Gentileza)

Según adelantó a La Voz, la charla tendrá un fuerte componente de relato oral y familiar: "No vamos a contar sólo las cosas que dicen los libros, sino lo que escuchábamos en nuestros hogares".

Varios hijos de marinos del Graf Spee asistirán al encuentro y compartirán sus propios testimonios sobre lo que sus padres vivieron y les transmitieron.

Con tonada cordobesa

El eje central será la historia de una nave insignia de la flota alemana durante la Segunda Guerra Mundial, pero caida lejos de los combates en Europa. Con ello, el inicio entonces de un nuevo destino en tierras argentinas de sus tripulantes que, con el correr de los años, formarían familias y se radicarían en distintos puntos de Argentina.

Córdoba puede contar esas historias en varias localidades, pero sobre todo en Villa General Belgrano y en La Falda.

Imágenes históricas de marinos del acorazado alemán Graff Spee ya en Argentina.
Imágenes históricas de marinos del acorazado alemán Graff Spee ya en Argentina. (Gentileza)

El Admiral Graf Spee, uno de los llamados "acorazados de bolsillo" con los que Alemania sorteó las restricciones navales del Tratado de Versalles, protagonizó en diciembre de 1939 el primer gran combate naval de la Segunda Guerra Mundial frente a las costas de Montevideo, donde se enfrentó a tres cruceros británicos.

Dañado en la batalla, el buque (al mando del capitán Hans Langsdorff) se refugió en el puerto uruguayo, pero la neutralidad de Uruguay solo le permitía permanecer 72 horas en el lugar.

Ante la imposibilidad de reparar la nave a tiempo y convencido de que enfrentaría a una fuerza británica muy superior, Langsdorff optó por no arriesgar la vida de su tripulación: el 17 de diciembre de 1939 ordenó desembarcar a la mayoría de sus hombres y hundir deliberadamente el buque frente a Montevideo, a la vista de miles de espectadores reunidos en la costa. Tres días después, el capitán se quitó la vida en Buenos Aires.

La charla hará puntual referencia a tres personalidades de aquellos días: al propio capitán Langsdorff, por la decisión que preservó la vida de sus marinos; al vapor mercante Tacoma, el buque que recogió a la tripulación antes del hundimiento y la trasladó a aguas más seguras; y al capitán Rudolf Hepe, piloto y capitán que participó activamente en la organización del traslado de los marinos hacia Buenos Aires,

Años después, marineros que quedaron en Córdoba. Historias del acorazado alemán Graf Spee.
Años después, marineros que quedaron en Córdoba. Historias del acorazado alemán Graf Spee. (Gentileza)

Más de mil tripulantes del Graf Spee llegaron finalmente al puerto de Buenos Aires en los últimos días de 1939, donde el gobierno argentino los alojó como internados y los distribuyó en distintos puntos del país.

Los marinos fueron enviados a diferentes provincias, pero Córdoba se convirtió en uno de sus destinos principales. Se radicaron especialmente en localidades serranas, de los valles de Calamuchita y de Punilla, como Villa General Belgrano y La Falda.

En lugares como Villa General Belgrano, la llegada de los marinos alemanes dejó una huella profunda en la arquitectura y la cultura local, de un pueblo que recién nacía.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, una gran parte de la tripulación decidió no regresar a una Alemania devastada. Optaron por quedarse definitivamente en Argentina, donde formaron familias, consiguieron empleo y se integraron a la sociedad.

Son sus hijos y nietos quienes, generación tras generación, siguen manteniendo viva esta historia a través de encuentros como el que tendrá lugar este sábado en La Falda, abierto a todo público.

Karl Fengler, uno de los últimos que quedaba con vida de los marineros del Graf Spee. En 2013, en Villa General Belgrano.
Karl Fengler, uno de los últimos que quedaba con vida de los marineros del Graf Spee. En 2013, en Villa General Belgrano. (Gentileza)

Los que se quedaron

El buque zarpó en secreto el 21 de agosto de 1939, unas semanas antes de que Alemania, con Adolf Hitler en el poder, invadiera Polonia, hecho que se apunta como desencadenante del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Su misión era posicionarse en sitios de mar estratégicos en el Atlántico Sur.

La tripulación estaba compuesta por entre 30 y 40 oficiales, una gran dotación de suboficiales mecánicos, electricistas y artilleros, y por marinería joven , parte de los cuales cumplía entonces el servicio militar obligatorio.

Se estima que de los 1.050 tripulantes, unos 250 se quedaron a vivir definitivamente en Argentina. Hubo casos de alemanes que en 1946, al terminar la guerra, fueron repatriados obligatoriamente a su país, pero decidieron regresar a Argentina, donde ya habían iniciado sus familias o establecidos nuevas actividades.

Son esas historias de vida las que cuentan los descendientes de aquellos hombres, de lo que ya no queda vivo ninguno. De aquel episodio en 1939 pasaron ya 87 años.

La mayoría de los que se quedaron, se asentaron en los valles de Calamuchita y de Punilla, en Córdoba, asi como en algunas localidades de las provincias de Santa Fe, de Buenos Aires y de Mendoza.