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Hinchados unidos ante la pelota sagrada

Hasta ahora, lo mejor del Mundial de Sudáfrica es que les pusieron coto a las barras bravas, por lo que las barras "blandas" por naturaleza decidimos bautizarnos "Hinchados Unidos". Rosa Bertino.

12 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Periodista)
Hinchados unidos  ante la pelota sagrada

Cómo pasa el tiempo. Ya estamos en otro Mundial de Fútbol. Anteayer, el "cornetaje" empezó a taladrar nuestros sensibles oídos. Se vienen días de elevados decibeles y contaminación auditiva, durante los cuales tendremos que apelar a auriculares y a la filosofía zen.

Se viene también San Diego, cuya permanencia en el santoral depende exclusivamente del éxito o del fracaso. Puede durar días, una semana o toda la vida. Si ganamos, Maradona es un genio; si perdemos, un gordo, drogadicto, oficialista, reventado, irrecuperable

Por otro lado, hoy disfrutaremos de la soledad callejera, porque la pantalla hipnotiza hasta a los "choros". De carne somos y no resistimos a la tentación de comprarles una corneta celeste y blanca a los nietos. Incluso la probamos en medio del súper. Tronó como un escarmiento, ese que nunca llega, porque el ser humano es díscolo y retobado, pero una competencia futbolística lo seda y seduce más que Salomé al Bautista.

Hasta ahora, lo mejor del Mundial es que le pusieron coto a las barras bravas. Por oposición, los contreras y barras "blandas" por naturaleza, decidimos bautizarnos "Hinchados Unidos". Estamos hartos de muchas cosas y nos da miedo lo que mentes ominosas puedan estar tramando para este mes. En julio, ¿con qué nos vamos a encontrar los argentinos, españoles, portugueses, húngaros y rumanos?

Todo indica que la Unión Europea aprovechará para sacarse de encima a estos dos últimos, maldiciendo el momento en que los dejaron entrar. Y que a España se le viene la noche. En un memorable discurso legislativo, el franco-alemán Daniel Cohn-Bendit sostuvo que donde rige el sálvese-quien-pueda, no hay Estado posible. Y que nadie se salva achicando jubilaciones, comprando armamento y alentando la especulación financiera.

Chau corte. Tiene su gracia escucharlo decir: "Señores, no pidamos imposibles" al Parlamento Europeo. En el Mayo Francés de 1968, Cohn-Bendit suscribía lo contrario. Ésa fue una de las buenas razones por las cuales la revuelta estudiantil no pasó de ser una efeméride bohemia.

Hoy hay que ir a los bifes. En todos lados. Acá van a aprovechar para levantar el corte de Gualeguaychú. A nuestro juicio, impedir el paso por un puente binacional, durante años y sin acatar decisiones internacionales en contrario, no tiene justificativo. Si por lo menos se hubiera logrado que difundan los monitoreos que se hacen, o se deberían estar haciendo, para determinar cuánto contamina la planta de la ex Botnia en Uruguay… Tener que apelar a un Mundial para hacer lo que se tendría que haber hecho hace rato, nos pinta tal cual somos.