Hinchados unidos ante la pelota sagrada
Hasta ahora, lo mejor del Mundial de Sudáfrica es que les pusieron coto a las barras bravas, por lo que las barras "blandas" por naturaleza decidimos bautizarnos "Hinchados Unidos". Rosa Bertino.
Cómo pasa el tiempo. Ya estamos en otro Mundial de Fútbol. Anteayer, el "cornetaje" empezó a taladrar nuestros sensibles oídos. Se vienen días de elevados decibeles y contaminación auditiva, durante los cuales tendremos que apelar a auriculares y a la filosofía zen.
Se viene también San Diego, cuya permanencia en el santoral depende exclusivamente del éxito o del fracaso. Puede durar días, una semana o toda la vida. Si ganamos, Maradona es un genio; si perdemos, un gordo, drogadicto, oficialista, reventado, irrecuperable
Por otro lado, hoy disfrutaremos de la soledad callejera, porque la pantalla hipnotiza hasta a los "choros". De carne somos y no resistimos a la tentación de comprarles una corneta celeste y blanca a los nietos. Incluso la probamos en medio del súper. Tronó como un escarmiento, ese que nunca llega, porque el ser humano es díscolo y retobado, pero una competencia futbolística lo seda y seduce más que Salomé al Bautista.
Hasta ahora, lo mejor del Mundial es que le pusieron coto a las barras bravas. Por oposición, los contreras y barras "blandas" por naturaleza, decidimos bautizarnos "Hinchados Unidos". Estamos hartos de muchas cosas y nos da miedo lo que mentes ominosas puedan estar tramando para este mes. En julio, ¿con qué nos vamos a encontrar los argentinos, españoles, portugueses, húngaros y rumanos?
Todo indica que la Unión Europea aprovechará para sacarse de encima a estos dos últimos, maldiciendo el momento en que los dejaron entrar. Y que a España se le viene la noche. En un memorable discurso legislativo, el franco-alemán Daniel Cohn-Bendit sostuvo que donde rige el sálvese-quien-pueda, no hay Estado posible. Y que nadie se salva achicando jubilaciones, comprando armamento y alentando la especulación financiera.
Chau corte. Tiene su gracia escucharlo decir: "Señores, no pidamos imposibles" al Parlamento Europeo. En el Mayo Francés de 1968, Cohn-Bendit suscribía lo contrario. Ésa fue una de las buenas razones por las cuales la revuelta estudiantil no pasó de ser una efeméride bohemia.
Hoy hay que ir a los bifes. En todos lados. Acá van a aprovechar para levantar el corte de Gualeguaychú. A nuestro juicio, impedir el paso por un puente binacional, durante años y sin acatar decisiones internacionales en contrario, no tiene justificativo. Si por lo menos se hubiera logrado que difundan los monitoreos que se hacen, o se deberían estar haciendo, para determinar cuánto contamina la planta de la ex Botnia en Uruguay Tener que apelar a un Mundial para hacer lo que se tendría que haber hecho hace rato, nos pinta tal cual somos.

