Hadrian, el colombiano de la Orquesta Sinfónica
Avila Arzuza dirige también la Banda Sinfónica provincial y es padrino musical y director de la Orquesta Infantil Mediterránea. Llegó a Córdoba hace 12 años.
Hadrian Avila Arzuza (41) nació en Barranquilla, una ciudad alegre y colorida de la costa norte colombiana, con ríos y mar, calor, humedad y un Carnaval popular. A simple vista, opina Hadrian, Barranquilla está lejos del lugar ideal para formar directores de orquesta. "Pero creo que me dio ciertas características especiales, que me hacen distinto a la hora de dirigir, como más fogoso. Aunque hablando no sea así, a través de la música transmito esa esencia de lo que es el Caribe", cuenta, en uno de los bellos salones del Teatro Libertador San Martín, donde dirige a la Orquesta Sinfónica y a la Banda de la Provincia. "Empecé a adentrarme en la música a partir del piano y del canto. Era un hobby , porque en mi familia no se dedicaban a la música. Partió de mi interés; no fue algo que me impusieron", explica Hadrian.Su padre era profesor de Matemáticas y Física y una buena parte de su entorno también es educadora. "Creo que dejó su huella ese tipo de familia, porque a mí me interesa mucho la parte pedagógica de la música, transmitir a los niños y jóvenes. Siempre trato de buscar los mejores métodos para lograrlo".Al concluir el secundario, a Avila se le presentó el dilema sobre qué estudiar. Finalmente, se mudó a Cali para aprender música con licenciatura en piano en la Universidad Del Valle."En ese momento Cali era muy rica en todo tipo de expresiones musicales. Había muchos profesores rusos y tenía una orquesta excelente. En Cali sentí de verdad lo que es ser artista. Había un ambiente maravilloso", refiere.Antes de terminar sus estudios, a los 19 años, partió a San Petersburgo, en Rusia. Buscaba avanzar, progresar. "Esa es una constante en mi vida de estudiante; no me conformaba con lo que recibía, no me quedaba a criticar, buscaba en otro lado (…) Todo está en uno para conseguir lo que quiere", asegura Avila Arzuza.Durante seis años estudió en el Conservatorio Rimsky-Korsakov. "San Petersburgo es una ciudad maravillosa, cultural por excelencia, es una obra de arte la arquitectura. Se vive un ambiente cultural de concierto, exposiciones, museos. Impresionante. Entonces, más allá de la formación en el conservatorio tuve esa vivencia de los conciertos en vivo, obras de teatro, que forman parte de lo que uno es. Uno viendo conciertos, ensayos, también aprende. Es vital", plantea. En 2000 obtuvo el título de director de orquestas y de ópera. Y de pedagogo. Entonces, regresó a Colombia, a la sureña ciudad de Popayán y comenzó a trabajar en la Universidad del Cauca, como director de la Orquesta de Cámara y de la banda de vientos. Luego retornó a Cali, un lugar que le resultaba más atractivo. "Volví a la ciudad que tanto me dio. Me ofrecieron trabajo en el conservatorio como director de la Orquesta Filarmónica y de la Banda del departamento, que es acá como la provincia. Estuve tres años allá. Después me vine para acá", relata. Primero, como invitado En enero de 2003, en Chile, conoció a músicos y directores de orquesta argentinos. "A uno de Córdoba, que toca en la orquesta actualmente, le pregunté cómo proponerme para dirigir como director invitado. Y me dijo: 'dame un video, yo lo llevo'", recuerda. Dio resultado. En junio de ese año, Hadrian llegó a Córdoba como director invitado en un concierto con la Orquesta Sinfónica y, otro, con la Banda Sinfónica. Le fue muy bien. Cuatro meses después, regresó, otra vez como invitado, para la Orquesta Sinfónica. "A fines del 2003, se presentó una vacante para la dirección de la Banda Sinfónica; ahí se votó y me propusieron como director. Así que en 2004, estaba con las valijas acá", cuenta Avila Arzuza. Sierras, asado y fernet "A mí me gusta Córdoba porque la gente es muy amable, aunque a veces ustedes mismos no lo crean así. Es espontánea, de buen humor. Yo me he sentido valorado. El público es muy efusivo con uno. Me gusta que haya una actividad cultural (…) Los mismos músicos tienen la iniciativa de generar cosas, no sólo en el teatro sino en grupo de cámara, ensambles", asegura Hadrian. Y enumera: "También me gusta la naturaleza que hay alrededor de la ciudad. Las Sierras, Calamuchita, Punilla..." Hay cosas que extraña, lógicamente. Dice que le hace falta la fruta tropical, las verduras. Aquí es muy distinto. "Cada tanto me hace falta la comida, los platos típicos. Pero ya no puedo vivir sin un asado por lo menos una vez a la semana. Hago muy buenos asados, y tomo fernet", confiesa.En Córdoba, Hadrian conoció a su esposa, que nació en Buenos Aires, pero vivió gran parte de su vida en San Francisco, primero, y en la ciudad de Córdoba, después. "Es otra razón por la que estoy bastante arraigado. No sé si podría irme fácil de acá", piensa.Hadrian asegura que viajar permite aprender a ver la vida de una manera distinta. "No todas las veces son buenas experiencias; a veces son incómodas, pero después uno se da cuenta que de eso también se aprende", remarca. Bendita música La música es la vida que Avila Arzuza eligió vivir. "Es una forma de expresarme. Es la vida que he escogido, aunque trato que la música no sea mi vida, que no me absorba, porque yo quiero vivir y disfrutar de mi familia, de mis amigos y de otras cosas. Hay otros que necesitan hablar solo de música. Ese no es mi caso", asegura. Para el público, opina Hadrian, la música es la oportunidad de sumergirse en un mundo que hace que la gente se sienta bien, que se olvide de momentos difíciles. "Puede producir esperanzas, traer recuerdos, puede ser un medio de educación, porque las sociedades que tienen acceso a la música son mejores, con eventos para todos los públicos, edades (...) La música es una herramienta de desarrollo social", se explaya. –¿La música clásica sigue siendo para una elite? –Dentro de la música clásica hay de todo. Alguna es más popular y accesible, algunas melodías más reconocidas y con más ritmo. Hay otra que es para un grupo más selecto; es como la literatura, alguna es más popular que otra (...) El problema con la música del siglo 20, es que ya se vio afectada por la vida misma. Se fue transformando en algo más. Si bien el caos se puede planificar dentro de una obra, con sonidos urbanos, siempre hay un punto, donde se puede reconocer la expresión de ese compositor. Un compositor no siempre tiene que hacer algo lindo o para alegrar. (Pablo) Picasso no podía hacer algo alegre. Así sucede con la música. Se le pide que sea algo agradable y al compositor no le da el espíritu en ese momento. Hay música que fue compuesta previa a las guerras, durante y posguerras, con ciudades destruidas; el ánimo es distinto.
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Historias. Visitá el blog Voces (www.lavoz.com.ar/voces) y conocé más de 50 historias de inmigrantes de todas partes del mundo que eligieron Córdoba como su lugar en el mundo. Es una iniciativa conjunta de La Voz del Interior y de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic).
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