Hace 100 años: Egoísmo rapaz
24 de agosto de 1919.
Los boy scouts porteños han declarado que el menor Juan Gálvez, autor de un crimen, no pertenecía a aquella institución. El credo del scoutismo, universalmente organizado, es el más bello ejemplo de moral que asociación alguna haya dado.
Una vigorosa concepción del idealismo helénico asociado a la humanísima generosidad de un evangelio amoroso codifica las aspiraciones educativas de miles y miles de jóvenes agrupados alrededor de una bandera bondadosa. En la paz como en la guerra, un mismo ideal que no se altera y que es sintetizado maravillosamente en su reglamento: “No pare nunca un día sin poder decir que ha hecho bien a alguien”. Los adultos, intoxicados de un egoísmo rapaz, no hemos sido tan buenos como para organizarnos en idéntica forma.

