Hace 100 años: Abra la bolsa, monseñor
24 de abril de 1920.
Monseñor D’Andrea se aproxima a las playas argentinas, de vuelta del viaje triunfal a Roma, después del éxito obtenido con el gran cuento nacional, al que los habitantes de Buenos Aires con asombroso desprendimiento volcaron sus millones en la bolsa de monseñor D’Andrea, contagiados de ese espíritu yanqui que los lleva a ejecutar ciertos actos que por lo general se salen de lo común: por puro anhelo de exhibición. Monseñor D’Andrea vuelve, y nos imaginamos ver al flamante obispo, a borde del vapor que le conduce, paseando en la cubierta apostólica su persona, nostálgico y solemne, al palpar su bolsa; aquella bolsa que llenaron los porteños, habrá suspirado lleno de íntima satisfacción, pensando que aún le restan horas de triunfo. Catorce provincias. ¡Cuánto trabajo! ¡Cuánta ganancia!

