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"Hablar de cupo es tabú en la Universidad de Buenos Aires"

En esa unidad académica se debe cursar un año de Ciclo Básico Común. Por año ingresan 5 mil estudiantes, pero la deserción es alta. De ellos, se reciben sólo 1.500.

10 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
"Hablar de cupo es tabú en la Universidad de Buenos Aires"
Formación. Buzzi cree que los médicos argentinos están entre los mejores formados del mundo (Martín Santander/La Voz).

Doctor en Medicina, profesor emérito y autor de numerosos libros y publicaciones científicas, Alfredo Buzzi es el decano de Medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). Ocupa ese cargo desde 2006, y en 2010 fue reelegido para un nuevo período. Con unos 30 mil estudiantes en total (15 mil en Medicina y similar número en las otras seis carreras de Ciencias de la Salud), esa unidad académica es, entre sus pares, la que concentra más alumnos en el país. Y también la que forma a la mayor cantidad de médicos en toda la Argentina: cada año egresan de allí unos 1.500 profesionales.Tras un encuentro en Córdoba del Foro Nacional de Facultades de Medicina de Gestión Pública que preside, Buzzi dialogó con La Voz del Interior sobre la experiencia del ingreso a Medicina en la UBA donde, a diferencia de Córdoba, no existe el controvertido cupo. – A 26 años de la implementación del Ciclo Básico Común (CBC) en la UBA, ¿qué evaluación hacen? –En primer lugar, en Buenos Aires la palabra cupo es tabú, es un término que agita emociones muy violentas, que se ha excluido de la discusión y que se ha reemplazado con el CBC, que está orientado a las carreras biológicas, con química, física y disciplinas de formación científica. Y es un ciclo que se ha hecho no sólo como preparación a Medicina, sino para igualar las notables diferencias que existen entre los bachilleratos. Además da un año de tiempo para que los alumnos se den cuenta de si realmente quieren estudiar Medicina u otras carreras del área. Creo que ha demostrado que es un instrumento útil. –Pero aunque no sea cupo, también ha limitado el número de estudiantes. –Sí, se ha limitado algo el ingreso de alumnos. Si nos remontamos, por ejemplo, al '74 o '75, cuando no había ninguna limitación, en ese momento entraron 15 ó 20 mil estudiantes. Y hoy el ingreso promedio es de cinco mil. Pero además, ese número después se va reduciendo porque las materias del ciclo biomédico son complejas, por lo cual en esa etapa muchos alumnos toman conciencia de que no pueden seguir y dejan o se derivan a otras carreras del área. O sea que la selección se va haciendo dentro de la facultad. –De los cinco mil que ingresan, ¿cuántos se reciben por año? –Unos 1.500.– ¿Es bueno que el desgranamiento se produzca ya en la carrera? –Es criticable en algunos aspectos, pero también es encomiable en cuanto a que una persona no juega su destino a cara o cruz en un examen de ingreso, sino que tiene tres años para demostrar si es un verdadero candidato a médico o no. Y permite valorar no sólo la aptitud intelectual, sino también algo fundamental en medicina, que es la vocación de servicio y el carácter de compasión. –¿Qué piensa de un eventual acortamiento de las carreras de Medicina, para facilitar la formación de posgrado, hoy insoslayable? –En la UBA la carrera dura en total ocho años si se cuenta el año del CBC, el cursado y la práctica final obligatoria, que es esencial porque el médico tiene que tener una formación práctica. Es una de las más largas. Pero al mismo tiempo esto también actúa como un factor de disuasión, porque es una prueba de constancia y dedicación al estudio, y la medicina es una profesión que requiere estudiar durante toda la vida. Además, eso se podría dar si tuviéramos un secundario con buen nivel en química, física y biología. Pero nuestra realidad es que en lugar de mejorar, el nivel ha disminuido. –Aunque está claro que hay diferencias regionales ¿considera que los médicos están bien pagos? –Depende de la preparación de los profesionales. El que puede hacer una formación de posgrado logra una buena remuneración y puede evolucionar. El que está en una ambulancia y hace guardias, no sale de ahí. Pero en general la medicina no hace hombres ricos, aunque sí hombres bien remunerados. –En su experiencia, ¿se están formando buenos médicos en la Argentina? –Sí. Y un ejemplo: hace poco estuvo en la UBA el decano de la Facultad La Sapienza de Roma, y me aseguró que hoy los médicos argentinos están mucho mejor formados que los italianos, porque allá los estudiantes no pueden tocar a un paciente si no tienen el título. Acá, en cambio, ya tienen contacto con los enfermos en la carrera, lo que es una ventaja enorme.