Salud. El hábito sencillo (pero olvidado) que podría reducir hasta un 30% el riesgo de demencia

Un estudio realizado en Japón revela que preparar la propia comida funciona como un estímulo cognitivo y físico clave para proteger la salud mental en la vejez.

04 de abril de 2026 a las 12:13 p. m.
El hábito sencillo (pero olvidado) que podría reducir hasta un 30% el riesgo de demencia
Parte del riesgo de demencia es modificable, y lo que hacemos en el día a día puede marcar una diferencia real en cómo envejece el cerebro.

Un estudio del Instituto de Ciencias de Tokio reveló que cocinar en casa al menos una vez por semana puede reducir hasta 30% el riesgo de demencia en personas mayores.

La investigación, publicada en Journal of Epidemiology & Community Health, aporta evidencia sobre cómo los hábitos cotidianos influyen en el envejecimiento cerebral.

Un hábito cotidiano que suma protección

Parte del riesgo de demencia es modificable, y lo que hacemos en el día a día puede marcar una diferencia real en cómo envejece el cerebro.
Parte del riesgo de demencia es modificable, y lo que hacemos en el día a día puede marcar una diferencia real en cómo envejece el cerebro. (Europa Press)

El trabajo analizó a 10.978 adultos japoneses de 65 años o más, seguidos durante seis años hasta 2022. Según los registros del sistema público de seguros, que mide deterioro cognitivo significativo, 1.195 personas desarrollaron demencia, una incidencia del 11%.

Los investigadores evaluaron frecuencia de cocina casera y nivel de habilidades culinarias. Las categorías iban desde “nunca cocinar” hasta “más de cinco veces por semana”, e incluían tareas como pelar frutas y verduras o preparar guisos.

"Para las personas mayores, cocinar no es sólo una actividad alimentaria. Implica movimiento, planificación, toma de decisiones y memoria", explicaron los autores del estudio.

Más beneficios entre quienes menos saben cocinar

El impacto fue mayor entre quienes tenían pocas habilidades culinarias. En ese grupo, cocinar desde cero al menos una vez por semana se relacionó con una reducción del 67% en el riesgo de demencia, en comparación con quienes no cocinaban.

En la población general del estudio, la baja en el riesgo fue del 23% en hombres y del 27% en mujeres que cocinaban una vez por semana o más.

La investigación también registró otros datos del grupo analizado:

  • Una quinta parte tenía más de 80 años.
  • La mitad eran mujeres.
  • El 40% tenía ingresos anuales inferiores a 2 millones de yenes (12.500 dólares).
  • Más de la mitad estaban jubilados.

Un estilo de vida que aporta estímulo físico y mental

Parte del riesgo de demencia es modificable, y lo que hacemos en el día a día puede marcar una diferencia real en cómo envejece el cerebro.
Parte del riesgo de demencia es modificable, y lo que hacemos en el día a día puede marcar una diferencia real en cómo envejece el cerebro. (Europa Press)

En las últimas décadas, la población recurrió con mayor frecuencia a comidas preparadas, restaurantes y alimentos congelados. Pero en personas mayores, remarcan los especialistas, la cocina casera ofrece actividad física ligera, estimulación cognitiva y mejora de la calidad nutricional, al favorecer dietas con menos ultraprocesados y más frutas y verduras.

Incluso después de ajustar por factores como ingresos, educación, actividad social o voluntariado, la relación entre cocinar y menor riesgo de demencia se mantuvo significativa.

Los autores advirtieron que se trata de un estudio observacional, por lo que no puede establecerse causalidad directa. Tampoco se incluyeron casos de demencia leve detectados fuera del sistema de seguros, y las categorías de habilidad culinaria podrían no reflejar diferencias culturales en la preparación de alimentos.

Aun así, los resultados encajan con recomendaciones globales sobre envejecimiento activo.

"Crear entornos donde las personas mayores puedan cocinar sus propias comidas puede ser importante para la prevención de la demencia", señalaron los autores del Instituto de Ciencias de Tokio.