Gabriel y la tiranía del paquete con moño
Los placeres y deseos están objetivados, concentrados en lo que se compra con plata. Mejor si salió en la tele, si es caro, si se compró con rebaja.
"Yo no sé lo que le pasa a la gente: adonde vayas es un loquero de gente gastando plata, desesperada por los descuentos", dice Gabriel, un hombre que, a la hora de definirse, elige la palabra "austero". Gana bien y vive sin ningún tipo de apremio, pero decidió, a sus 43 años, vivir con "lo justo y necesario". "Me gusta abrir mi placard y ver sólo las seis camisas que tengo", asegura. Su lucha de entrecasa pasa, por estos días, por frenar a la cuadrilla de familiares que les preguntan a sus hijos qué quieren que les traiga Papá Noel. El despliegue de paquetes, bolsas y sobres está vedado en ese hogar esta Navidad.Hay en algún punto una escalada consumista preocupante. Chicos que reciben regalos de los padres (dos o más, si no viven juntos), de los abuelos, de los tíos y hasta de parientes lejanos. Un niño que abre 10 regalos en 15 minutos pierde toda capacidad de asombro. No saborea ninguno de los regalos que abre.Pedir y obtener algo pasa a ser un acto tan sencillo que convence al niño de que sólo basta con exigir. Sobran fechas para consumar esa tiranía de paquete con moño: el día del cumpleaños, el Día del Niño, Papá Noel, los Reyes, el ratón Pérez, terminar la escuela, terminar inglés, empezar la escuela, empezar inglés, aceptar ir al dentista sin chistar y todos los etcéteras que pueda permitir un hogar.Los placeres y deseos están objetivados, concentrados en lo que se compra con plata. Mejor si salió en la tele, mejor si es caro, mejor aún si se compró con rebaja.Hay un punto de fricción entre la filosofía de quienes eligen esa vida austera, con la apología del consumo que vivimos en las grandes urbes. Más del 50 por ciento de los cordobeses con empleo trabaja en el sector servicios, y la gran mayoría lo hace en un comercio. Comercios que, en sus planificaciones anuales, siempre pretenden superar la marca del año anterior. ¿Restándole a otro? Es probable, pero la consigna general es haciendo que la gente compre más. El motor El motor del crecimiento de la economía argentina en los últimos 12 años ha sido el consumo, que explica casi el 80 por ciento de la expansión. El capitalismo tiene su lógica para seducir y vender y, si eso no alcanza, siempre está el crédito. Reportamos una inflación interanual superior al 40 por ciento y, aun con eso, hay planes para comprar sin interés en 12, 18 y hasta 24 cuotas con tarjeta de crédito.Por eso, esa exacerbación del consumo ha escrito en Argentina un capítulo especial. El argentino ha encontrado que la mejor forma de ahorrar ha sido gastando. Sin alternativas genuinas de proteger el poco o mucho ahorro que se tenga, el comprar ha sido la manera de vengarse del deterioro constante del peso.¿Justifica eso abrir 10 regalos en Nochebuena? ¿Cinco, y otros cinco en Reyes? ¿Que todos tengan que hacerles regalos a todos? La sabiduría que da el sentido común indica que lo más saludable sería ponerse de acuerdo. Poco, quizá, pero bueno. Hay familias que sortean, otras que hacen "amigo invisible", otras que dicen sólo niños y nada para los adultos, otras que ponen monto máximo...No es fácil ir a contramano de la pulsión de ofertas de estos días. Esa austeridad que proclama Gabriel –a veces embanderada en una causa espiritual, religiosa o ecologista– debería poder trasladarse en algo al arbolito del 24. Comprar, sí, pero de manera sensata.

