La Voz En Vivo. Fútbol y psicología: por qué el corazón de los hinchas late al mismo ritmo durante un partido
El psicólogo Diego Tachella explicó en La Voz En Vivo cómo funciona el fenómeno del contagio emocional y el rol del fútbol como una herramienta de catarsis colectiva.
El fútbol trasciende lo deportivo para convertirse en un fenómeno psicológico capaz de sincronizar las funciones vitales de miles de personas en simultáneo.
Durante una entrevista con La Voz En Vivo, el psicólogo Diego Tachella detalló cómo las emociones se transmiten de forma inconsciente entre los espectadores.
Este proceso, conocido como contagio emocional, tiene sus raíces en la infancia, cuando los seres humanos aprenden a identificar y procesar sentimientos mediante la imitación de gestos y posturas corporales. En el contexto de un partido, esta imitación se potencia al observar a otros hinchas o a los propios jugadores en el campo de juego.
Sincronización cardíaca y contagio emocional
Investigaciones académicas han demostrado que la frecuencia cardíaca de los espectadores tiende a equipararse cuando observan un evento deportivo o una película al mismo tiempo.
Este fenómeno se manifiesta con especial fuerza en momentos de alta tensión, como ocurrió en la final del Mundial de Qatar 2022 entre Argentina y Francia.
"Es muy probable que todos estuviéramos latiendo los corazones con la misma frecuencia cardíaca en esos momentos, aunque no estuviéramos en la misma habitación", señaló Tachella.
El especialista subrayó que este proceso es mayormente inconsciente y difícil de manejar por la voluntad individual.
A diferencia de la empatía consciente, el contagio emocional ocurre sin que el sujeto pueda decidir si se emocionará o no por lo que está viendo. Lo único que el individuo puede elegir es retirarse de la situación o decidir cómo manifestará exteriormente esas emociones que ya lo han impactado.
La construcción de la identidad grupal
El fútbol permite la creación de una identidad colectiva de manera inmediata, facilitando que personas desconocidas se sientan parte de un mismo grupo sin necesidad de información previa.
Este sentido de pertenencia explica por qué es común que los hinchas se abracen con extraños al festejar un gol en la tribuna.
En psicología, este fenómeno se relaciona con el concepto de "bañarse en gloria ajena", que ocurre cuando el individuo se identifica con el éxito de un grupo como si fuera propio.
Por el contrario, cuando los resultados son negativos, suele aparecer el comportamiento de "bajarse del barco", donde se adjudica la derrota a terceros para proteger la identidad personal.
"En el festejo del mundial de 2022 no hubo grietas, no hubo separaciones, éramos todos argentinos celebrando", recordó el psicólogo sobre la capacidad de este deporte para unificar sectores sociales. Esta identidad nacional se ve reforzada por la percepción de superioridad en el ámbito futbolístico frente a rivales históricos.
El fútbol como descarga y catarsis social
Dadas las tensiones políticas, económicas y sociales permanentes, el fútbol se presenta como uno de los pocos espacios permitidos para la catarsis colectiva.
La posibilidad de gritar, festejar o incluso enojarse en la cancha funciona como un mecanismo de alivio emocional que no siempre tiene lugar en otros ámbitos de la vida cotidiana.
Tachella comparó esta descarga emocional con una necesidad física de liberación ante la adrenalina acumulada por el estrés diario. Según el especialista, el mundial y los partidos de gran relevancia ofrecen un "manto de piedad" que permite expresar sentimientos de alegría o frustración de forma masiva y sin restricciones.
"Es una descarga que alivia; esta acción segrega adrenalina que venimos juntando por todas estas tensiones que vamos manejando", explicó el profesional. Esta función terapéutica del deporte permite que, una vez finalizado el encuentro, los individuos puedan retornar a sus rutinas habiendo procesado parte de su carga emocional en conjunto.

