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Faltazo a la cita, pero no a la emoción

Sanvicentino de nacimiento y por convicción, me siento muy ligado a ese “viejo pueblo” cordobés.

01 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Juan Carlos Toledo (Especial)
Faltazo a la cita, pero no a la emoción
La Plaza del Mercado. Recuperada, emocionó a San Vicente (Antonio Carrizo/LaVoz).

Sanvicentino de nacimiento y por convicción, me siento muy ligado a ese "viejo pueblo" cordobés. Aunque la vida me llevó por otros caminos a distintos puntos de la ciudad, nunca pude olvidar a mi querida República. Los recuerdos se me entremezclaron y me ganó la emoción cuando temprano escuché que iba a ser reinaugurada la Plaza Mariano Moreno, la del Mercado, y sentí dolor por faltar a la cita, por no poder estar presente en ese acto que, después supe, arrancó lagrimones de nostalgia a viejos vecinos del lugar. Realice los trámites que tenía que hacer junto a otras diligencias impostergables, pero mi cabeza estaba en esa plaza, hoy recuperada. Nací a 100 metros de ese lugar, para mi histórico. Por allí pasaron mi infancia, la adolescencia y mi juventud.La Plaza del Mercado era el foco convocante de casi todo el este y sud de la docta ciudad. Su mercado, inaugurado en 1927, le dio un empuje económico al barrio y la plaza se vio rodeada en las décadas del 30 y el 40 del siglo pasado, por carros y jardineras que venían a traer o llevar los productos, particularmente carne y verduras.Como olvidar de esa época la presencia del bar "El criollito" que era del "tano" Santoni, y donde se expendía bebida a toda hora. Su escenario, improvisado entre las mesas, albergaba a cantores y recitadores que después de cumplir con su obligación laboral iban a hacer conocer su arte popular.Entrar entonces al Mercado, es recordar hoy el olor de las verduras frescas, la carne recién faenada y los convocantes churros, cuyos puestos de venta solían ubicarse en las entradas opuestas del sur y el norte.En su parte externa posterior el viejo mercado, convertido hoy en Centro Cultural, albergaba también a "los carritos bombón", con los que los empleados de Higiene Urbana barrían las calles aledañas, manteniendo impecable la avenida San Jerónimo. Era la calle de la "vuelta del perro" de los domingos, donde las niñas acompañadas por sus madres podían cambiar saludo con los jóvenes que iban en busca de una mirada, en medio de piropos que lograban arrancar hasta una sonrisa de las guardianas de fierro.La histórica plaza fue escenario del rodaje de un filme de Hollywood, que revolucionó durante varios días al barrio. Mi querida plaza Mariano Moreno, donde quizás di mis primeros pasos y disfruté de sus hamacas, el sube y baja o el tobogán, ha sido recuperada y aunque nadie los vea, seguramente a la hora de la siesta o al caer la tarde volverán los duendes de Robertito y su violín, las tristezas del "cola e cabra" o de Tito Ganso. Y, hasta la locura de la Papa de Hortensia .Cuantas cosas podría hablar con nostalgia de esa querida plaza escenario de competencias deportivas y punto central de los carnavales que dieron origen a la República, por eso digo que falté a la cita pero no pude sustraerme a los recuerdos ni a la emoción.