Expertos en tirar comida al tacho
En la Argentina, 16 millones de toneladas de alimentos al año van a la basura. Y 14,5 millones se pierden en el proceso de elaboración. Un tercio de los comestibles que se producen en el mundo se desperdicia, mientras una de cada nueve personas en el planeta está mal alimentada.
La cantidad de alimento que se tira en el mundo es escandalosa. Se estima que un tercio de lo que se produce se pierde, cuando una de cada nueve personas mal alimentada y mil millones se ubican por debajo de la línea de pobreza. En la Argentina se desperdician 16 millones de toneladas de alimentos por año, de los cuales 14,5 millones se pierden en el proceso productivo y 1,5 millones de desperdician en el consumo final.En Córdoba no hay estadísticas que permitan medir de manera global la pérdida, aunque se estima que el despilfarro es grande.Los datos son dramáticos si se considera que uno de cada tres argentinos es pobre y que el 6,3 por ciento de la población es indigente, según la el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en el segundo trimestre de este año.Además, uno de cada cinco niños en el país padece problemas de nutrición cada día, conforme al Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).En el primer workshop internacional sobre pérdidas y desperdicio de alimentos –organizado por el Banco Mundial, la Comisión para la Cooperación Ambiental de Norteamérica y la Korean Green Growth Trust Fund– que se realizó, días atrás, en Washington (Estados Unidos) y del que participó el Banco de Alimentos de Córdoba, reveló que el 30 por ciento de los alimentos que se producen y que se pierden equivale a 940 mil millones de dólares por año.Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el mundo se tiran 1.300 millones de toneladas al año mientras 870 millones de personas padecen hambre a diario. Lo curioso es que, mientras hoy se tira comida, se cree que será necesario aumentar la producción de comestibles un 60 por ciento para alimentar a la población mundial en 2050. Dónde se pierde El desperdicio de alimentos puede suceder en toda la cadena, desde que se produce hasta que se consume. En Estados Unidos se tiran 63 millones de toneladas de alimentos, lo que representa el 1,3 por ciento del PBI. Y en México, el desperdicio en alimentos genera más dióxido de carbono que 14 millones de vehículos.En Europa, por año se pierden 51 millones de toneladas. Y el total de comida que se desperdicia en América latina podría alimentar a 300 millones de personas.En los países en vías de desarrollo, la mayoría de las pérdidas se producen en toda la cadena de producción y en menor medida en el consumidor. En cambio, en los países desarrollados, los consumidores son los que más tiran. En Estados Unidos, el 43 por ciento de los desperdicios los ocasionan los consumidores.Las frutas y verduras son las primeras que van a la basura: entre el 40 y el 50 por ciento se arruina antes de que llegue a la mesa. Efecto invernadero Al desperdicio se suma más desperdicio. En el mundo, se pierden más de 39 billones de metros cúbicos de agua, que es la que se utiliza para producir los alimentos que se tiran. El costo es de casi ocho mil millones de dólares por año. La comida que se cultiva –y que luego no se come– usa el 25 por ciento del agua que requiere la agricultura y necesita un espacio equivalente al tamaño de China.Al tirar comida, se pierden recursos en toda la cadena: el que supone la preparación, el costo de transportarla y eliminarla. Se pierde mano de obra, energía, fertilizantes, tierra y agua.Además, a nivel ambiental contribuye a incrementar el efecto invernadero por la contaminación por emisión de gases.Si los desperdicios de alimentos fueran un país, y midiéramos los gases de dióxido de carbono y gas metano que generan, serían el tercero en el mundo, detrás de China y Estados Unidos. Donación y reciclado En las jornadas en Washington se plantearon algunas estrategias para tratar de reducir el desperdicio, que involucran a todos los actores y a la cadena alimentaria completa. Las claves giran en torno a la medición, a la prevención, a la donación y al reciclado.En este sentido, las estrategias son diferentes por región en función del tipo de consumidor y desperdicio. Se sugiere medir datos y darlos a conocer.A nivel mundial existe un protocolo para evitar el desperdicio (htpp://flwprotocol.org). Estas son algunas ideas para reducirlo. Desde la producción. Cuando los productos no son perfectos, hay que venderlos a precios más bajos, pero no tirarlos. Desde la distribución. Debe existir mayor conexión de los vendedores con los Bancos de Alimentos para una entrega rápida. Desde el punto de venta. Se pueden reducir las porciones y generar promociones en la calidad. Desde el consumo. Se debe educar al consumidor para que identifique qué consumir, en dónde y cuánto comprar.
El Banco de Alimentos distribuyó 972 mil kilos
En 2016 entregó esa cantidad de alimentos a 150 organizaciones.
Tatiana Malvasio, del Banco de Alimentos, dice que el pedido de alimentos creció en la primera mitad del año por la incertidumbre de los subsidios nacionales. “Además, con el tema del Paicor, hay más chicos en los comedores”.
Para colaborar: (0351) 495-9212.

