Vínculos familiares. Un estudio revela que los padres se preocupan más por un hijo y dependen de otro

Una investigación internacional detectó que la desigualdad entre hermanos no suele surgir por favoritismo, sino por la distribución de la atención, la ayuda económica y las responsabilidades dentro de la familia.

12 de junio de 2026 a las 02:20 p. m.
Un estudio revela que los padres se preocupan más por un hijo y dependen de otro
El 61% de los padres encuestados afirmó que un hijo les preocupa más que sus otros hijos.

¿Los padres quieren más a un hijo que a otro? Aunque la mayoría rechaza esa idea, un nuevo estudio internacional muestra que las diferencias entre hermanos existen, pero suelen manifestarse de otra manera.

Según una encuesta realizada por la plataforma de autoconocimiento MyIQ a 10.874 padres de América Latina, Estados Unidos, Reino Unido y Europa, el 61% reconoce que hay un hijo que le preocupa más que los demás. Además, el 48% afirma que uno de sus hijos demanda una cantidad significativamente mayor de energía emocional.

Los resultados ponen en evidencia una situación frecuente en muchos hogares. Mientras un hijo recibe más ayuda, atención o acompañamiento por atravesar dificultades, otro termina siendo visto como el “responsable” o el que puede arreglárselas solo.

La preocupación también genera desigualdad

El estudio sostiene que la desigualdad familiar rara vez aparece bajo la forma de un favoritismo explícito. En cambio, suele construirse a partir de las necesidades de cada integrante.

De acuerdo con los datos, el 44% de los padres señaló que uno de sus hijos recibe más apoyo práctico que los demás, incluyendo asistencia económica, ayuda para resolver problemas o intervención directa en momentos de crisis.

Los investigadores explican que los padres suelen destinar más tiempo y recursos al hijo que consideran más vulnerable o con mayores dificultades para desenvolverse de manera autónoma.

Mientras tanto, quienes son percibidos como independientes o autosuficientes reciben menos atención porque aparentan necesitar menos ayuda.

El 61% de los padres encuestados afirmó que un hijo les preocupa más que sus otros hijos.
El 61% de los padres encuestados afirmó que un hijo les preocupa más que sus otros hijos. (Unsplash)

El hijo “fuerte” también paga un costo

Uno de los hallazgos más llamativos del trabajo es que la independencia puede convertirse en una carga.

La investigación detectó que el hijo que menos asistencia recibe durante la adultez suele ser también aquel sobre quien recaen mayores responsabilidades familiares en el futuro.

De hecho, el 39% de los padres encuestados ya espera que un hijo específico sea quien brinde la mayor parte del apoyo cuando lleguen a la vejez.

En muchos casos, esa responsabilidad no recae sobre el hijo que recibió más ayuda a lo largo de los años, sino sobre aquel considerado más estable, organizado o confiable.

Una dinámica común en muchas familias

Sarah Meyer, directora general de MyIQ, señaló que estos patrones suelen desarrollarse de manera involuntaria.

“Los padres no buscan generar desigualdad entre sus hijos. Responden a situaciones de presión. La atención sigue a la preocupación, el apoyo sigue a la necesidad y el hijo que parece más capaz suele ser tratado como si pudiera arreglárselas con menos”, explicó.

Según la especialista, con el paso del tiempo estas conductas pueden consolidarse hasta convertirse en una dinámica habitual dentro de la familia, incluso cuando todos consideran que existe un trato justo.

Un fenómeno que se extiende hasta la adultez

El 61% de los padres encuestados afirmó que un hijo les preocupa más que sus otros hijos.
El 61% de los padres encuestados afirmó que un hijo les preocupa más que sus otros hijos. (Unsplash)

Los autores también destacan que las responsabilidades familiares ya no terminan cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad.

La ayuda económica, el acompañamiento emocional y el cuidado de los padres mayores prolongan los vínculos de dependencia durante décadas, generando nuevas negociaciones entre hermanos.

Por eso, el estudio plantea que la pregunta ya no pasa únicamente por quién recibió más atención durante la infancia, sino por quién sigue asumiendo más obligaciones familiares en la adultez.

Los datos muestran que el amor parental puede ser igualitario en intención, pero que la preocupación, la ayuda y las expectativas suelen distribuirse de manera desigual. Y esa diferencia, aunque muchas veces no sea consciente, termina moldeando los roles que cada hijo ocupa dentro de la familia.