Una buena. Un estudio muestra que algunos pacientes logran mantener el peso reduciendo las inyecciones para adelgazar
La experiencia fue realizada en una clínica de Estados Unidos con fármacos GLP-1 y mostró que varios pacientes pudieron espaciar las dosis sin recuperar los kilos perdidos.
Un grupo de pacientes tratados con inyecciones para adelgazar logró mantener el peso después de reducir la frecuencia de las dosis, según un estudio realizado en Estados Unidos y publicado en la revista científica Obesity.
La experiencia, desarrollada en la Clínica Scripps de San Diego, analizó a personas que ya habían alcanzado su objetivo de descenso de peso y comenzaron a espaciar las aplicaciones de medicamentos del tipo GLP-1, utilizados para tratar la obesidad.
Los resultados mostraron que la mayoría de los participantes no recuperó los kilos perdidos, aun cuando pasó de recibir las inyecciones semanalmente a hacerlo cada dos semanas o más.
Qué son los fármacos GLP-1 para bajar de peso

Los medicamentos de esta familia, entre ellos semaglutida y tirzepatida, fueron desarrollados originalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2.
Con el tiempo se comprobó que también generan pérdida de peso significativa, por lo que comenzaron a utilizarse en tratamientos contra la obesidad bajo supervisión médica.
Sin embargo, investigaciones previas habían mostrado que cuando los pacientes abandonan completamente el tratamiento suele producirse un “efecto rebote”, con recuperación de parte del peso perdido.
De hecho, estudios recientes indican que durante el primer año tras suspender la medicación puede recuperarse hasta el 60% del peso perdido.
El experimento que probó espaciar las dosis
El nuevo trabajo analizó a 34 pacientes que habían alcanzado una etapa de estabilidad en su peso después de un tratamiento inicial con dosis semanales.
Algunos comenzaron a espaciar las inyecciones por decisión propia, aplicándolas cada dos o tres semanas.
Cuando los médicos observaron que el peso se mantenía, decidieron seguir esa estrategia de manera controlada con otros pacientes.

El seguimiento se extendió durante 36 semanas.
Los resultados indicaron que la mayoría logró sostener el descenso de peso, además de mantener beneficios metabólicos como mejor control del azúcar en sangre y reducción de la presión arterial.
De los 34 pacientes, sólo cuatro volvieron a aumentar de peso y optaron por retomar la frecuencia semanal.
Qué dicen los especialistas
El estudio fue liderado por Mitch Biermann, especialista en obesidad y medicina interna de la Clínica Scripps.
Según explicó el investigador, la experiencia sugiere que reducir la frecuencia de las inyecciones podría convertirse en una estrategia de mantenimiento para algunos pacientes.
En el artículo científico se señala que “los hallazgos respaldan la desescalada estructurada como una estrategia prometedora para reducir la carga del tratamiento sin sacrificar la eficacia”.
No obstante, los autores advierten que se trata de un estudio pequeño y realizado en un único centro médico, por lo que será necesario confirmar los resultados con investigaciones más amplias.
Un debate que recién comienza
El trabajo también responde a una pregunta frecuente entre quienes reciben estos tratamientos: si deberán aplicarse inyecciones todas las semanas durante años.
Especialistas en obesidad sostienen que la enfermedad requiere tratamientos de largo plazo, del mismo modo que ocurre con otras patologías crónicas como la hipertensión.
En ese sentido, el investigador estadounidense Spencer Nadolsky explicó que suspender un medicamento para bajar de peso puede provocar efectos similares a dejar tratamientos para otras enfermedades.
“Generalmente se recupera el peso después de dejar un medicamento GLP-1, del mismo modo que aumenta la presión arterial cuando se abandona el tratamiento antihipertensivo”, señaló.
Por ahora, los médicos coinciden en que las inyecciones deben ser recetadas y controladas por profesionales, y que su efectividad depende también de cambios sostenidos en la alimentación y la actividad física.




