Escaló uno de los picos andinos que quedaban sin alcanzar
Lo hizo el cordobés Walter Sinay junto a un equipo. Es la última montaña de más de seis mil metros que aún no había sido conquistada: la cumbre este de Sierra Nevada.
El 5 de noviembre del año pasado, a las 4 de la tarde, el cordobés Walter Sinay, el rosarino Claudio Recchia, en compañía de los marplatenses Guillermo Almaraz y Eduardo Namur, y el francés radicado en Córdoba Henri Barret alcanzaron la cumbre principal del pico Sierra Nevada de Lagunas Bravas. Era la última cumbre de más de seis mil metros de altura, de la Cordillera de Los Andes que todavía no había sido conquistada por el hombre. En el interior de una apacheta de cumbre que armaron con piedras, guardaron una cajita negra con la inscripción "Sierra Nevada". En el interior dejaron su testimonio.¿Qué se siente pisar suelo que nadie había pisado durante los miles de millones de años que tiene la Tierra? Una experiencia inexplicable, señaló Sinay. El descubrimiento El andinismo moderno comenzó con el ascenso al volcán Chimborazo en 1880. Desde entonces y hasta 1996, se habían realizado los primeros ascensos a 95 de las 100 montañas de Los Andes de más de seis mil metros. Las restantes (el volcán Vallecitos, El Cóndor, el volcán Colorados, el volcán Baboso y el Sierra Nevada de Lagunas Bravas) están en una recóndita zona de la Puna, un "agujero negro" al norte del Paso de San Francisco, de muy difícil acceso para el hombre por la escasa disponibilidad de agua potable. Hay varias lagunas verdes y azuladas, hermosas para el paisaje, pero repletas de arsénico y cianuro. Cuando en 1999 se publicó que esas montañas eran las últimas inexpugnables (aunque tres ya habían sido escaladas por el cordobés Sinay y el francés Barret, entre otros), se desató una competencia internacional por conquistarlas.En diciembre de 2000, los norteamericanos Robert Ayers y Paul Doherty alcanzaron la que creían la cima del sistema Sierra Nevada, de 6.120 msnm, en el límite entre Catamarca y Chile. Pero la cumbre a la que llegaron no era la más alta de ese complejo de volcanes.Esto lo descubrió, años después, el marplatense Guillermo Almaraz, tras una minuciosa investigación basada en información proporcionada por tecnología de avanzada.La cumbre más alta del Sierra Nevada estaba a 2,74 kilómetros de la que, confundidos, habían conquistado los norteamericanos. La verdadera cima todavía permanecía "virgen".Almaraz le comentó acerca del hallazgo a su habitual compañero de cordada, Eduardo Namur, y corroboraron los datos por todos los medios posibles. Cuando estuvieron seguros, sin darlo a conocer, organizaron una expedición al último "seis mil" virgen.Convocaron a quienes más conocían la zona (Sinay y Barret) y a un amigo en común: el sanjuanino radicado en Córdoba, Ricardo Magnien, un histórico montañista de 72 años que no pudo llegar a la última cumbre porque se lesionó en una expedición previa. El último en sumarse fue Recchia. La expedición El 29 de octubre de 2014, los compañeros de cordada se reunieron a 3.500 metros de altura, en una zona cercana a Fiambalá, para la aclimatación previa. Recién entonces Almaraz y Namur revelaron la importancia de la aventura: subir al último "seis mil" de Los Andes. Luego de dormir tres noches a 4.500 msnm y, con un clima propicio, partieron del primer campamento el 3 de noviembre. Se aproximaron unos kilómetros hasta el inicio del valle de acceso (a 4.600 msnm) para instalar una suerte de campo base avanzado donde los esperaría Magnien y dos vehículos 4x4.Tras acondicionar el lugar, partió el grupo de cinco que concretaría el ascenso. La primera jornada instalaron el campo 1 a 5.180 metros. Al día siguiente, luego de un ascenso firme, instalaron el campo 2 a 5.520 metros de altura.El 5 de noviembre de 2014, minutos antes de las 6, partieron de las carpas. Caminaron con cuidado por los acarreos laterales, entre grandes rocas y sectores con mucho hielo, hasta llegar a un gran glaciar.Por ese hielo inmaculado caminaron en ascenso hasta llegar a destino. La única distracción en el momento histórico fueron los trozos de hielo que pegaban en las ropas de los andinistas levantados por el viento. Les bastó mirar el GPS para encontrar el promontorio más alto de la cumbre que habían vencido. Y sólo les quedó celebrar.
Otro récord, en secreto
Cumbre. Sinay, Barret, Magnien y Recchia revelaron un secreto: el 5 de abril de 2005 alcanzaron otra cumbre de más de 6.245 metros sobre el nivel del mar, pero en una moto enduro y en tres cuatriciclos, un récord mundial de altura en estos vehículos.
Preservación. Pero optaron por no darlo a conocer, "en aras de preservar la ecología de la zona e impedir que inexpertos arriesguen sus vidas en la altura".

